Cumplidos más de tres años del caso de Leonel Sotelo, un joven al que mató un policía en Burzaco, se realizará el juicio oral por el homicidio, este 13 de junio. En diálogo con DiarioConurbano.com, Noemi, madre de la víctima, aseguró: «Lo tienen que reconocer como un caso de gatillo fácil y siento que vamos a lograr hacer justicia por él». Junto al efectivo policial será juzgado un amigo de Leonel que iba con él, por robo.
El 1 de diciembre de 2016, Leonel recibió tres disparos en Humberto Primo y De María, en Burzaco, por parte del Policía Bonaerense Giuliani Armando Fattoni, quien circulaba en su moto. Según la acusación, dos jóvenes, entre los que estaban Leonel, se le pusieron en paralelo con otro vehículo con fines de robo.
En este sentido, Noemí relató que «Leonel iba a una pisteada con Alan, un amigo». «Se lo cruzó en varias oportunidades al policía que ahora dice que los chicos le quisieron robar y él empezó a disparar», contó la madre de la víctima. Mientras Leonel falleció tras recibir tres tiros por la espalda, Alan sobrevivió y será juzgado por intento de robo. Por su parte, Fattoni será juzgado por exceso en legítima defensa por lo que podría recibir hasta 10 años.
Noemi se refirió a la acusación que pesa sobre Alan y opinó que es «inocente». «Lo quieren culpar sobre la muerte de Leo y eso no es así. Alan no tiene nada que ver. Es una barbaridad culparlo a él cuando fue Fattoni», manifestó la mujer.
Fattoni sostuvo que los jóvenes poseían armas y que intentaron robarle. Sin embargo, Noemí afirmó: «Las pericias determinaron que no tocaron armas. Se encontraron 9 vainas que pertenecían al arma de Fattoni». El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) N 1 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora estará a cargo del juicio.
Con respecto al pedido de la pena, Noemi espera que sean «más de diez años». «Tengo fe que se haga justicia pero espero una pena justa por lo que le hizo a Leo y a Alan», apuntó Noemi.
La madre de Leonel aseguró que «hay un incremento de los casos de gatillo fácil» y que «hoy está muy dura la mano desde que Bullrich impulsó la doctrina de tirar a matar».
