Alberto Ponce fue sentenciado a la máxima pena por haber acuchillado, estrangulado y quemado a su pareja, que fue hallada en el pozo ciego de su casa de Temperley, en julio de 2013. Ponce había admitido que había ocultado el cuerpo pero no reconoció el asesinato.
El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 8 de Lomas de Zamora condenó a prisión perpetua a Alberto Leandro Ponce por homicidio calificado por la relación de pareja en convivencia que mantenía con la víctima y por ser efectuado con violencia de género.
El fallo fue por unanimidad y los jueces rechazaron el planteo realizado por el defensor Sergio Tenuta de declarar inconstitucional la pena de prisión perpetua y que a Ponce no se lo condene a una pena que exceda los 30 años.
Antes de la lectura del fallo, el imputado permaneció sentado en el piso, detrás del escritorio que generalmente es utilizado por la defensa y el condenado, porque según él mismo explicó “no quería estar tan expuesto”.
Sin embargo, el tribunal le solicitó que se sentara junto a su abogado y escuchó la pena que se le imponía. En ese instante, los familiares de la víctima y agrupaciones contra violencia de género presentes en la sala, aplaudieron el fallo.
Tanto el fiscal Pablo Pando como los abogados de la familia Leiva, Jorge Monastersky y Sergio D’Amico, habían solicitado prisión perpetua para Ponce, por el “vínculo de pareja, por ensañamiento y por femicidio”.
Por su parte, el defensor Sergio Tenuta, había solicitado que en caso de que el veredicto sea condenatorio, se condene a Ponce a una pena por encubrimiento de un homicidio simple o de ser condenado por homicidio calificado, que la pena no sea superior a los 30 años.
La hermana de Leiva consideró que el fallo dictado por el tribunal es “lo que se merece Ponce”. “Esto era lo que esperaba la familia. Ahora síi puedo decir que creo en la justicia del hombre como creo en la justicia divina. Es lo que le tocaba, por lo que le hizo a mi hermana, por la forma que la mató, que la lastimó y luego la escondió”.
Y añadió: “Siento que cuando la buscaba a mi hermana, él jugaba conmigo, si sabía dónde estaba. Me veía llorar, pidiéndole que me ayude a buscarla y me decía ‘no puedo’ y ella estaba ahí. Él me cebaba un mate y miraba. Recuerdo hasta el día de hoy, las veces, que él echaba vistazos al pozo y yo lloraba”.
Susana Leiva, tenía 38 años y dos hijos, uno de ellos de su relación con Ponce, que hoy vive con Angelina. En tanto, el hijo mayor de la víctima vive con su padre en el interior.
La familia de Leiva denunció la desaparición de la mujer el 19 de julio cuando supuestamente salió de su casa de Temperley rumbo a su trabajo como empleada doméstica en un domicilio del barrio porteño de Recoleta.
El 24 de julio, luego de un allanamiento en la vivienda que la pareja compartía en Blanco Encalada 250, Temperley, fue hallado el cuerpo de la mujer en el pozo ciego de su casa. Ponce fue arrestado a las pocas horas del hallazgo. Susana recibió golpes en el rostro y quemaduras con cigarrillos, puntazos en el abdomen; finalmente, falleció estrangulada.
