A ocho años del femicidio de Anahí Benítez, la causa acumula un solo condenado y una investigación con dos imputados pero en punto muerto. Casi como desde el principio, la impunidad sobrevuela el caso.
Anahí Benítez, de 16 años, fue secuestrada, violada y asesinada en Lomas de Zamora. La adolescente desapareció en inmediaciones del Parque Municipal el 29 de julio de 2017 y seis días más tarde su cuerpo sin vida, con signos de abuso, fue hallado en la Reserva Natural de Santa Catalina.
Una instrucción en la que intervinieron hasta los servicios de inteligencia terminó en la imputación de Marcos Bazán y Marcelo Villalba, quienes fueron condenados en el primer juicio oral por el caso que se desarrolló en 2020.
El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 7 condenó a perpetua a los dos hombres. La prueba contra Villalba era irrefutable: la víctima tenía su ADN en el cuerpo. En el caso de Bazán, se tomaron elementos aislados – entre ellos la marcación de un perro – para llegar a establecer su responsabilidad en lo ocurrido. El joven empleado del Hospital Gandulfo siempre clamó su inocencia.
A fines de 2021, el juicio y el fallo fueron anulados por el Tribunal de Casación Penal bonaerense, que hizo fuertes críticas al tratamiento de las pruebas realizado por la fiscalía y por los jueces del TOC 7. Así, se ordenó hacer un juicio nuevo con los dos imputados y le concedió la libertad a Bazán, quien había pasado cinco años preso.
El nuevo juicio se inició en marzo de 2023 y las pruebas con las que se había condenado a Bazán fueron cayendo una a una, y se fueron revelando pistas nunca profundizadas. Una de ella, la de la Banda del Gordo Ale. Un grupo delictivo dedicado a la venta de drogas en la zona de Parque Barón.
La fiscal del segundo juicio, Mariana Monti, tomó una decisión fuerte: pidió la absolución de Marcos Bazán y cuestionó la investigación del caso y la actuación del fiscal del primer juicio oral.
La contundencia del alegato de Monti – que mantuvo la acusación para Villalba – y la sólida defensa de Bazán expusieron la fragilidad de las pruebas con las que se había a este último.
Con nueva composición, el TOC 7 de Lomas dispuso la absolución de Marcos Bazán y volvió a condenar a Villalba.
Tras las apelaciones, el Tribunal de Casación dejó firme la pena de prisión perpetua para Villalba. En cuanto a Bazán, la situación es más compleja: los jueces señalaron que el TOC 7 de Lomas no se pronunció sobre la acusación de encubrimiento contra Bazán, por lo cual Casación no podía confirmar su sentencia hasta que no se resolviera ese detalle.
Manuel Garrido, titular de Innocence Project Argentina y defensor de Bazán, interpuso un «recurso de inaplicabilidad de ley» contra el fallo de Casación. Sostenía que la sentencia original del TOC 7 de Lomas tenía argumentos y explicaciones suficientes para absolver a Bazán de todas las acusaciones. Aún no se resolvió ese planteo.
LA BANDA DEL GORDO ALE
Una banda narco apareció muchas veces nombrada en el expediente y en los dos juicios orales. Operaban en la zona de Parque Barón – donde desapareció Anahí Benítez – y tenían vínculos con Marcelo Villalba. Era la banda del Gordo Ale.
A pesar de tener varios de sus presuntos integrantes identificados, domicilios y movimientos determinados, nunca se profundizó esta pista que permitiría entender quién intervino además de Villalba en el secuestro y femicidio.
Dos integrantes de esa banda aparecen como imputados en una causa en la que se continúa investigando el femicidio de Anahí Benítez. El expediente está radicado en la UFI 9 de Lomas de Zamora.
Los dos imputados nunca fueron citados a indagatoria y el expediente prácticamente no registra movimientos desde 2023, tras el juicio oral, cuando quedó como la única herramienta para llegar a la verdad en el caso.
Con esta causa estancada, el farragoso camino para llegar a la verdad en el caso Anahí parece imposible de transitar. El único destino vuelve a ser la impunidad.
