Las universidades nacionales atraviesa su tercera semana de paro debido al conflicto presupuestario y a la falta de un acuerdo salarial con el Gobierno nacional, el cual los convocó en dos oportunidades y en esta última ofreció un 15% en cuotas. Los gremios rechazaron lo propuesto y para el 30 de agosto se espera una manifestación en defensa de la universidad pública, en contra de su desfinanciamiento y por un acuerdo salarial que contemple la inflación anual calculada de un 30%.
Si bien las medidas de fuerza en las universidades se desencadenaron desde el último rechazo a la oferta que propuso el Ministerio de Educación, el segundo reclamo radica en la falta de presupuesto que denuncian las universidades. Por estas dos razones los gremios docentes retomaron las medidas de fuerza durante la semana y realizaron abrazos simbólicos a las instituciones.
Las universidades manifestaron la desfinanciación del sistema educativo desde principio de año con el recorte de tres mil millones de pesos anunciado desde el Gobierno. En la actualidad, se están subejecutando partidas, hay un atraso de seis meses en la transferencia del monto para el funcionamiento de los edificios y hay universidades que no pudieron pagar los servicios básicos, como luz o gas.
Juan Donati, integrante de la Comisión Directiva de la Asociación de Docentes Universitarios UNLa (ADUNLa), manifestó: “Estamos viviendo una crisis sin precedentes en la educación pública. No queremos parar por tiempo indeterminado pero en realidad paramos para que la universidad pública no pare”.
Conadu Histórica mantiene hace 14 días el cese de clases, Conadu parará toda esta semana y Fedun lo hará el 22 y 23. Entre las universidades afectadas en el conurbano se encuentran la de Luján, Jauretche, Comahue, Quilmes, Lanús, Avellaneda y Lomas de Zamora.
Donati planteó que el desfinanciamiento de las universidades es producto de que “el Gobierno tiene una mirada mercantilista de la educación”. Nosotros lo vemos como un bien de los ciudadanos y un derecho, no como un gasto”, sostuvo el docente. En la UNLA se declaró el estado de movilización permanente y de emergencia presupuestaria.
También indicó que se “demoraron mucho” para convocarlos por segunda vez a negociar el salario. “No les gusta estar en una mesa con los docentes. Perdimos entre el 15 y el 30 por ciento del poder adquisitivo de nuestro salario. Ya no pedimos mejorar nuestro salario, pedimos no perder poder adquisitivo”, argumentó Donati.
El presupuesto proyectado para el 2019 se calculará en septiembre con la inflación frenada en un 15% mientras que la anual se estimó que llegará a un 30%. Es por esta razón es que las universidades además de preocuparse por la situación presupuestaria actual, presumen que el año que viene será igual o peor la crisis educativa. “No tenemos una buena perspectiva a futuro, muy difícilmente podremos lograr que el Gobierno haga un cambio en su mirada. Si no se modifica la ley de presupuesto va a ser un problema”, planteó Donati.
Por su parte, Juan Vega docente de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora (UNLZ) e integrante de Fedun, señaló: “Nuestro salario se viene licuando desde 2015 y el Gobierno está en contra y quiere acabar con la educación pública. Una de las maneras es desfinanciadola”.
También especificó que tienen un gran apoyo de los estudiantes porque “entienden la situación actual y que hay que luchar por las universidades”. “Lo mejor sería dar clases pero hay situaciones en las que tenemos que retomar las medidas de fuerza para defender nuestro salario y la universidad pública”, aseveró Vega.
La Universidad Nacional Arturo Jauretche (UNAJ) es una de las universidades públicas más afectadas en el Conurbano; es por eso que temen que cierre sus puertas por falta de presupuesto. Además de no enviar los montos correspondientes a tiempo, en la UNAJ no alcanza el presupuesto para mantenerla abierta, hay obras que quedaron sin avanzar y los docentes cobrarán hasta octubre.
El 30 se espera que sea una movilización masiva y con gran acatamiento para que el Gobierno concrete una respuesta tanto a la negociación salarial como a la crisis de presupuesto de cada institución.