El consumo masivo en Argentina registró una fuerte caída en septiembre, reflejando el impacto del contexto económico sobre los hogares. Según un informe de la consultora Scentia, las ventas totales disminuyeron un 3,7 % respecto de agosto, mientras las familias modifican sus hábitos de compra para cuidar el bolsillo.
Caída del consumo y nuevos comportamientos
El estudio detalla que las ventas en supermercados de cadena bajaron un 5,9 % en comparación con el mes anterior, mientras que los mayoristas retrocedieron un 5,4 %. Sin embargo, la comparación interanual muestra un incremento del 4,4 % respecto de septiembre de 2024, impulsado por algunos canales alternativos de compra.
El comercio electrónico (e-commerce) volvió a destacarse como el único segmento con crecimiento sostenido: aumentó 1,1 % frente a agosto y 14,7 % en el balance anual. En tanto, los autoservicios independientes y kioscos también mostraron bajas mensuales —del 3,3 % y 2,3 % respectivamente—, aunque mantienen una mejora interanual cercana al 8 %.
Los canales online ganan terreno
En los primeros nueve meses de 2025, el consumo masivo acumula un crecimiento del 1,8 %. El e-commerce lidera el avance con una suba del 11,9 %, seguido por los mayoristas (+9,4 %). Los consumidores privilegian las compras planificadas, los descuentos y la posibilidad de comparar precios, lo que explica la migración hacia plataformas digitales.
Las familias argentinas adoptan nuevas estrategias para enfrentar la inflación y la pérdida de poder adquisitivo: priorizan segundas marcas, reducen las compras impulsivas y aprovechan promociones online. A la vez, los supermercados tradicionales y las farmacias muestran caídas más marcadas, afectadas por los costos fijos y la menor frecuencia de compra.
Un mercado que se redefine
El informe advierte que la tendencia a ajustar el consumo podría profundizarse si no mejora el panorama económico. Las empresas de productos de consumo masivo deberán adaptarse a un consumidor más racional, que busca conveniencia, ahorro y alternativas de compra rápidas.
Mientras el comercio físico enfrenta una desaceleración, el crecimiento sostenido del canal digital confirma un cambio estructural en los hábitos de consumo en Argentina: las familias compran menos, comparan más y se vuelcan cada vez con mayor decisión hacia el mundo online.