Lo aseguró el Head Coach de Lanús Rugby Club, Christian Niño Seeber, sobre la clasificación histórica del club a la Reubicación I tras la victoria frente a Delta por 40 a 10 el fin de semana pasado en Escalada. En dialogo exclusivo con Diario Conurbano.com.ar, el entrenador celebró la plaza que ganaron los Vikingos y resaltó el trabajo grupal detrás del logro. “Es muy difícil para tanta gente hacer entender que hay que colaborar desde el lugar que le toca a cada uno, pero los chicos entendieron y aportan”, valoró sobre el conjunto. También aseguró que buscan “seguir creciendo” a pesar de que tendrán en la Reubicación “un terreno nuevo”, pero sin olvidarse que resta jugar con Universitario y San Carlos.
El tercer tiempo más celebrado de la historia vikinga se prolonga más allá del sábado 14 de mayo, fecha que quedará grabada como la de una gesta histórica para el club de Escalada. Lanús RC clasificó por primera vez a la pelea por el ingreso al Grupo I de la URBA, donde podría llegar a cruzarse con Lomas Athletic, uno de los fundadores del organismo madre del rugby provincial.
“El año pasado el club estuvo en una situación difícil y la viene luchando desde hace tiempo, eso es lo lindo y por eso está bueno festejarlo”, señaló su entrenador, Christian Niño Seeber, quien le escapa al rótulo de Head Coach y hace un culto a la unidad grupal. “Conozco a los chicos y tengo una muy buena relación con ellos”, aseguró.
“Lo que le pedí a ellos a principio de año es mantener esa relación de amistad que tienen conmigo y con parte del resto del equipo, que también fueron parte de otros procesos – confesó en ese sentido e indicó – Ahí es donde se hizo una buena conjunción”.
Al asumir, Niño Seeber no hizo borrón y cuenta nueva, sino que incorporó cuestiones de la estructura anterior a su trabajo porque, como recalcó, su paso por Lanús “es parte de un proceso” que lo antecede. “El club viene dando los pasos necesarios y a tiempo, cuando los querés apurar es ahí cuando te equivocás” explicó acerca del accionar que se lleva adelante en el que denominó una “institución relativamente joven”.
Para el entrenador, éste trabajo no solo llevó a una competencia sana entre los integrantes del plantel superior, sino que hace cada vez más complicada la selección de los 15 titulares. “Tengo el problema de decidir a quién pongo o no y es un trabajo duro porque tengo material para elegir”, apreció. Es que con la nutrida plantilla los Vikingos conformaron cuatro equipos desde Preintermedia B a Primera, e incluso la Intermedia va primera en su torneo, lo que dificulta más el armado.
“Los chicos se complementaron entre ellos también, se esforzaron” observó y destacó que “conformar el grupo fue sin dudas el mayor logro” del cuerpo de entrenadores. “Eso es a lo que te lleva un buen trabajo, a crecer”, resumió sobre lo colectivo.
Otro de los puntos clave a la hora del trazado de los trabajos era el replanteo de las metas, que pasaron a ser cortoplacistas pero realistas. “El objetivo era trabajar de a poco, fijarnos cuatro objetivos técnicos a trabajar, implementar un par de cosas e ir trabajando – Señaló y agregó – El objetivo era corto y no pensar en esto. Se nos dio a consecuencia de trabajar bien, de tener un buen grupo de staff y jugadores”.
Con lo que debió toparse fue con los egos, aunque fuera un obstáculo fácil de franquear. “Es muy difícil para tanta gente hacer entender que hay que colaborar desde el lugar que le toca a cada uno”, consideró e insistió que éste factor fue “el punto más fuerte junto a que cada uno le toca aportar”. Niño Seeber, en ese carril también celebró que exista “una competencia muy sana entre ellos (los jugadores), son amigos, se tienen mucho afecto”.
“Nosotros les dijimos ‘la Pre B empuja a la Pre A, la Pre A a la Intermedia y la Intermedia a la Primera’. En las formaciones de Lanús hay nombres de muy cracks del club que están jugando en Intermedia, los chicos entendieron y aportan”, reveló sobre las bien aceptadas disputas por los puestos en el equipo superior.
Contra Albatros, por la sexta fecha en La Plata, se vio un claro ejemplo de la dinámica del grupo según el entrenador. “Cuando hacíamos los cambios se veía la felicidad en las caras de los que salían por los que entraban y los que estaban afuera festejaban por quienes entraban. Eso es importantísimo para un grupo”, observó.
Ésta característica de la dinámica colectiva, Niño Seeber aseveró que “se fue dando partido a partido” y el que sucedan cosas como ésta “es una tranquilidad gigante para los entrenadores”.
Lo que queda para los Vikingos es “seguir creciendo” en lo que el coach calificó de “terreno nuevo”, ya sea en lo que resta del Grupo II contra el líder Universitario en La Plata en la próxima fecha y el último compromiso ante San Carlos, equipo al que nunca le pudieron ganar, en Escalada o la Reubicación I.
“La ansiedad de jugar va a estar, te vas a codear con equipos que nunca jugaste y que tienen historia en éste deporte”, confesó, aunque por otro lado llamó a tomar conciencia de la situación en la que se encuentran: “Tenemos que meternos en la cabeza que estamos haciendo esto para aprender, es lo fundamental. Seguro vamos a entrar a ganar, nunca se entra a una cancha a perder, pero si nos toca perder vamos a crecer”.
“Si lo vivimos en otras etapas cuando nació el club en cuarta con otros entrenadores, por qué no hacerlo en ésta, por qué cambiar justo en éste momento”, recordó como corolario.
FOTOS: Daniel Palma
