Esta vez Don Acuña sorprende e incomoda al Pibe. Cuando el joven piensa que esta todo contado sobre la vida de Jorge Luis Borges en Adrogué, le revela un secreto. Oscuro y difuso, pero atrapante, el secreto espera ser revelado algún días estos, quizás el menos esperado. Otro texto de Pablo Pallás para DiarioConurbano.com.
-Qué me cuenta Don Acuña de Borges en Adrogué, -apura el pibe
-Nada que todo el mundo ya sepa, -contesta Don Acuña
-Cuente cuente, -insiste el pibe, intuyendo que Don Acuña sabe algo más
-Mirá pibe, dice Don Acuña con cierta elegancia, -Borges de chico paraba con los padres en el Hotel “Las Delicias” en Adrogué, hotel que había fundado Esteban Adrogué, pero eso lo sabe todo el mundo.
-Pero, ¿no sabe algo màs, Don Acuña? –Lo apura el pibe
-Mirá, él le dedicó algunos poemas, en alguna entrevista, dice que cuando huele a eucalipto lo remite a Adrogué, ya de más grande cuando vino a dar una charla a un colegio en Lomas dijo que veía por la ventanilla del auto muchos obreros, algunos dicen que lo dijo despectivamente otros dicen que fue un halago…
-Pero todo eso ya lo sé… -dice el pibe con desgano.
-Ta bien, pibe te voy a contar un secreto,-arranca Acuña con ganas, -En “Las Delicias”, hotel o villa veraniega o como quieras llamarlo, que llegó a parar el mismo Sarmiento allí, los Borges tenían siempre las mismas habitaciones, el niño Borges recorría el bosque de eucalíptos, el salón de espejos y estaba horas dando vueltas, pero siempre tenía un ratito para su libreta que guardaba celosamente en una de las mesas de luz de su habitación, traía una libreta nueva cada año y hacía anotaciones, de repente se sentaba en el salón de espejos y estaba una hora escribiendo, o dicen que antes de irse a dormir escribía y le leía a la madre lo que había garabateado antes de que lo venciera el sueño.
Un verano cuando se fueron, Borges se olvido esa libreta en “Las Delicias”.
-Fin de la historia, pibe. –Dice Don Acuña, con sorna.
-Pero cómo, cómo sabe, ¿quién la tiene? –el pibe inquieto interroga.
-Te sigo contando, dice Acuña. Pero no te contesto ninguna pregunta, porque como te dije antes esto es un secreto.
Una de las mujeres que trabajaban en el Hotel, le correspondía hacer la limpieza en las habitaciones de los Borges. Estos ya se habían ido durante la mañana, la mujer encontró la libreta pero no se la dio a su patrona, la guardo y se la llevó a su casa, pensando que al año siguiente la reclamarían y ella la devolvería en un acto, pensaba, que la dejaría bien parada frente a los visitantes.
-Resulta que los Borges volvieron un par de años más, pero nunca reclamaron la libreta y esta mujer para no delatarse no decía que la tenía.
-Cuestión que la libreta llena de apuntes de un joven Borges, incipientes poemas, anagramas, pedidos de pan tostado, la descripción de una tarde en el bosque de eucaliptos, quedaron en manos de esta señora, que luego, antes de morir se la dio a su hija, ya mayor también.
-Entonces Don Acuña, interrumpe el pibe, -Usted me dice que hay un texto inédito de Borges que tiene alguien que vive…
– Si pibe, hay unos textos de Borges que tiene alguien que vive en Adrogué.
-Hay que buscarlos, -acota con desesperación el pibe
Don Acuña, mirando seriamente al Pibe, le advierte, -Ni se te ocurra pibe, te acabo de contar un secreto, imposible de develar, imposible de ser dado a la luz, pues dejaría de ser un secreto. Además ese es laburo de los críticos literarios, nosotros sólo contamos anécdotas.
Por Pablo Pallás