El crimen de la enfermera Marcela Coronel, ocurrido el lunes en su casa de Longchamps, aún impacta en sus familiares, amigos y compañeros de trabajo, quienes la esperaban en el Hospital Italiano esa misma tarde para realizar el trabajo diario. Al día siguiente de conocerse la noticia, se realizó una acción para reclamar Justicia y mayor celeridad en la causa. César Latorre, delegado del Hospital, dialogó con el portal y llamó a marchar el próximo 4 de junio, en el marco de Ni Una Menos, por su compañera Marcela.
En comunicación con Diarioconurbano.com, Latorre lamentó la pérdida de su compañera, y aseguró que junto con sus compañeros piden “Justicia y que se esclarezca el caso”, con mayor “agilidad” por parte de la Justicia. En relación a lo que podría ser el desencadenante de la muerte de Marcela, Latorre indicó: “tenemos cierta información sobre los mecanismos de la pareja, el hermetismo, que era celoso”, por lo que encuadró el asesinato en un femicidio, con la mira en quien fuera pareja de Marcela y padre de su hija.
“Es evidente que es alguien del entorno, por cómo la mataron” aseguró, dando por tierra la versión de Gabriel Guevara, pareja de Marcela. “La hipótesis de la venganza no tiene sentido”, argumentó.
El martes, luego que se conociera la noticia del desenlace fatal de Marcela, Latorre junto con sus compañeros realizaron una “acción reclamando Justicia en la puerta del Hospital, para hacer visible el tema”. A la espera de novedades por parte de la Justicia, Latorre indicó que ahora, “lo central va a ser participar en la marcha del 4 de junio, pidiendo justicia por ella”. Para el delegado, la muerte de Coronel “está en el marco de una situación de violencia de género que afecta a la sociedad en su conjunto” y reclamó la falta de presupuesto destinada a la problemática.
Por último, y si bien no conocía en profundidad a la víctima, Latorre lamentó su muerte y describió a Marcela como “una trabajadora que cumplía con su laburo” y que no tenía problemas con los demás compañeros.
Todo comenzó este lunes en horas del mediodía cuando un vecino de la calle Buenos Aires al 1300 encontró a una beba de un año y medio frente a su vivienda. Como no era del barrio, el hombre llevó a la beba a la Comisaría de la Mujer de Burzaco, desde donde se dio intervención a la Justicia y se difundió por redes sociales el hallazgo de la pequeña para dar con sus familiares.
Por la tarde, se presentó en el lugar el padre de la pequeña, un joven de 24 años, quien explicó que estaba trabajando y que la beba había quedado su madre, Marcela Coronel, en la vivienda que compartía la pareja en Longchamps.
El joven – Gabriel Guevara – explicó que Coronel trabajaba como enfermera en el Hospital Italiano y que cuando se iba de la casa, la pequeña quedaba al cuidado de la hermano del joven. La Policía no podía ubicar a Coronel para saber qué había ocurrido. La fiscal Marcela Juan, de la UFI 2 de Lomas de Zamora, resolvió concurrir a la casa de Roberto Arlt al 3500, en Longchamps, acompañada por personal policial.
Allí ingresaron y en una habitación utilizada como galpón, hallaron el cuerpo sin vida de Marcela Coronel, envuelto en una frazada. Los médicos de la Policía determinaron que había sido asesinada a golpes con un elemento contundente como el canto de un hacha.
En el lugar no faltaban elementos de valor. Salvo uno y clave: el teléfono celular de la víctima. “Es lo primero que se usa para reconstruir lo última que hicieron las víctimas de un delito”, explicó un investigador.
