El intendente de Lanús, Néstor Grindetti, cumplió pocos días atrás su primer año de gestión, marcado por el impulso de María Eugenia Vidal y Mauricio Macri con obras y programas, un Concejo Deliberante en constante negociación y algunas turbulencias por los Panamá Papers e interpol.
«El 2016 lo recordaremos como el año en el que cambiamos la tendencia negativa de Lanús», había anunciado el jefe comunal a principios de este año, en la apertura de sesiones del HCD, luego de que Cambiemos destronara al peronismo en uno de sus territorios más tradicionales.
Sin embargo, el año de Grindetti no comenzó de la mejor manera. Mientras buscaba acomodarse en la gestión y se instalaba como uno de los referentes máximos del macrismo en la provincia, a partir de su rol como nexo entre sus pares y la gobernación, su imagen se vio manchada por el escandaloso Panamá Papers, que dejó en evidencia su participación en sociedades offshore junto con el presidente Macri.
La situación obligó a el exministro de Hacienda porteño a bajar el perfil y relegar un poco de terreno en el plano interno del PRO bonaerense. Tras establecer estrategias comunicacionales para evitar la insistencia sobre los papeles de Panamá, el intendente lanusense volvió estar envuelto en otra polémica: Apareció en la lista de buscados de Interpol por «delitos contra el orden tributario y relaciones de consumo» en Brasil.
Superados esos escollo, jefe comunal de Lanús continuó con un esquema de gestión en el que buscó durante todo el año mostrarse junto a figuras relevantes de los gobiernos de Provincia y Nación, y en actos y obras desarrolladas.
Es que las obras fueron uno de los grandes puntos de apoyo para la nueva administración municipal, que se benefició de los fondos nacionales y provinciales, con un aumento en la coparticipación y el impulso en Infraestructura. Asimismo, desde el Municipio también se promovieron la puesta en valor de espacios públicos, como con un programa de construcción de plazas en lugares donde había basurales, y la refacción de salas de atención primaria.
El impacto de las obras iniciadas por Grindetti – la mayoría en estos últimos meses del año – se vieron potenciadas por el contraste con el magro último año de gestión del ex intendente Darío Díaz Pérez.
Otro de los pilares de la administración Grindetti fue Seguridad, donde a pesar de los nuevos 500 cadetes de la Policía Local, la constante bajada de ministros, la firma de convenios y los cambios en el centro de monitoreo, estuvieron lejos de tranquilizar a los vecinos, que marcan al delito como la principal preocupación en el distrito.
En el debe también se registran la eliminación de diversas políticas y programas vinculados a combatir la violencia de género, hecho que fue constantemente denunciado por organizaciones del sector, entre otros temas.
Para acompañar su gestión, el intendente necesitó del Concejo Deliberante, un terreno donde sin ostentar representación mayoritaria consiguió aprobar los proyectos más importantes. Sin embargo, el Legislativo provocó más de un dolor de cabeza.
Varios fueron los conflictos: El rechazo a la designación del juez Rubén Baca, denunciado por proteger prostíbulos, en la dirección de la instrucción de la Policía Local; Las declaración de emergencia en edilicia en Educación, que dejó sin funciones al organismo encargado de destinar los fondos educativos; y el pedido de interpelación al secretario de Seguridad Diego Kravetz, entre otros.
Pese a los sobresaltos, el pacto entre el oficialismo y los bloques opositores, a excepción del Frente para la Victoria, fue exitoso para redondear el primer año de una Lanús amarilla.
Mientras la oposición empieza a afilar los dientes para disputarle el control del HCD a Cambiemos, Grindetti confía en el impacto de las obras claves que se han puesto en marcha en el distrito, como por ejemplo el arreglo de la avenida 29 de setiembre, uno de los carriles de mayor tránsito del distrito.
