Así lo aseguró el referente del Movimiento Evita Lanús Juan Manuel Di Leo, quien explicó por qué ese espacio político opositor no estuvo en la UNLa el sábado último, en el acto de la ex presidenta Cristina Fernández. En sentido, hizo referencia a «un clima de tensión en militancia», aunque aclaró que «no fueron grandes tensiones, sino un estado de confusión general» en el contexto de la pérdida del gobierno.
«Tomamos la definición de no estar con una presencia formal a último momento porque nos pareció que había un clima de mucha tensión en la militancia. Son cosas pasajeras, coyunturales. Escuchar a Cristina siempre es placentero. Ella siempre pone la vara un poco más adelante, planteó cosas interesantes, como ir a escuchar a los sectores sociales, construir una mayoría y plantear el recambio dirigencial. Realmente, meterse en cuestiones chiquitas entre dirigentes no vale la pena», sostuvo Di Leo en declaraciones a DiarioConurbano.com.
El dirigente local explicó el por qué no hubo una presencia orgánica del Evita el pasado sábado en la Universidad Nacional de Lanús (UNLA) durante la visita de la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
«No fueron grandes tensiones, sino el estado de confusión general que se tiene cuando tenés un gobierno que abre 80 frentes de ajuste a la vez. Pasa en las familias, que a veces en una crisis algún familiar decide que lo más importante es pelearse con el que está al lado. Yo soy de los que cree que no debe pelearse, sino resolver la situación porque el familiar va a estar siempre al lado. Así es con los hermanos de La Cámpora, Nuevo Encuentro, la CGT, ATE, todos, los valoro, los respeto y sé que son compañeros. Tenemos que pelear juntos como un puño y no pegar codazos para el costado», graficó el referente del Movimiento Evita de Lanús.
Mientras que estimó: «Para muchos sectores de la política lanusense era muy importante que esté Cristina y para nosotros también, ya que muchos compañeros necesitaban el impulso para salir a hacer política y ganar la calle. Está bien y es positivo. Creo que muchos van a salir a poder salir a la calle a buscar a los perjudicados y dejar de lado la discusión interna».
En ese sentido, Di Leo, evaluó que en Lanús «se reproduce la lógica del ámbito nacional» y que el intendente, Néstor Grindetti, «es un alfil importante de Cambiemos y acentúa los conflictos sociales y no resuelve las cuestiones de fondo». Frente a ese panorama previó que de cara al año que viene «se plantea un desafío muy grande para construir una mayoría que le gane a Grindetti»
«El primer desafío es cambiar la forma de hacer política. La política de Lanús es una política intestina y lo que hay que hacer es salir a la calle a hablar con los vecinos. No se resuelve en una mesa de diálogo entre dirigentes; además para ser dirigente hay que dirigir a la gente y para eso hay que salir a la calle. Hay fórmulas y formas que no van más. Cristina lo dejó en claro el otro día: hay que estar dispuestos a un recambio dirigencial en función de las necesidades del pueblo. Estos cambios no son sólo etarios, tienen que ver con concepciones de la política», disparó.
Y también lanzó una crítica al legislativo local «El Concejo Deliberante estuvo planchado todo el año. Más allá de la buena voluntad, todas las propuestas de avance o de evitar retroceder salieron de afuera del HCD. Es la forma en que se construyen las cosas».
El también dirigente de la Central de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP) hizo referencia a la Emergencia Social, aprobada en el Congreso Nacional, y destacó que las negociaciones con el Gobierno por dicha ley son «un aporte importante a la democracia, ya que se logró canalizar el conflicto social institucionalmente de un sector de los trabajadores que no estaba legitimado y visibilizado, y se consiguió que los distintos espacios políticos escuchen ese problema».
Asimismo, advirtió que: «Esto no resuelve la cuestión de fondo. Es un paliativo para tratar de retroceder más lento en la conquista de derechos de los últimos 12 años, que este gobierno viene atacando». «El contexto era un caldo de cultivo de la conflictividad social en vísperas de diciembre y hemos logrado que el Gobierno entienda que tenía que negociar con estos sectores y resolver los problemas concretos que su propio modelo genera. Hay una discusión de cómo resolver el problema de la emergencia social y la única forma es construyendo una alternativa política de mayorías», concluyó.
