“Cuando las palabras también curan” es un libro publicado por los doctores Julio Gloazzo y Juan Pablo Aguirre, fundadores de la Medicina Neurolingüística (MNL) en Argentina, una disciplina que utiliza a la Programación Neurolingüística (PNL) como herramienta para combatir las enfermedades. Ambos profesionales lideran el equipo médico que lleva adelante el Servicio de MNL en el Hospital Presidente Perón de Avellaneda, una experiencia inédita en toda América Latina que ya cuenta con más de cinco años de trayectoria, unas 5.000 consultas realizadas y un grado de efectividad del 95 por ciento.
El servicio cuenta con el reconocimiento del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires, fue declarado de interés público por la Cámara de Diputados bonaerense y el Honorable Concejo Deliberante de Avellaneda.
El 13 de abril último, uno de los autores, entregó un ejemplar del libro al Papa Francisco. Además, hace unas semanas fue presentado en la Feria del Libro de Buenos Aires y aseguran que el interés de los lectores por el material fue un éxito.
En diálogo con DiarioConurbano.com, Juan Pablo Aguirre, contó que el manual es una herramienta que puede ayudar tanto a los médicos como a los pacientes para lograr mejores resultados y una óptima calidad de vida más allá de sus patologías.
¿Cómo surgió la necesidad de utilizar esta especialidad en sus pacientes?
– El doctor Gloazzo fue quien trajo la novedad de lo que es la Programación Neurolingüística y decidimos empezar el curso con un grupo de médicos del hospital Presidente Perón de Avellaneda, entre los que se encontraba el doctor Estrada, otro médico que también inició esto con nosotros. En mi caso soy urólogo y el doctor Gloazzo es reumatólogo.
Empezamos a estudiar la disciplina de Programación Neurolingüística (PN), un poco como para ver cómo nos servía a nosotros, para mejorar en nuestras cuestiones personales y laborales. Después de eso, en una charla de café, se nos planteó porque no hacerlo como especialidad y formalizar un consultorio donde tratáramos diferentes enfermedades con la metodología de la PN.
Es así, como hace ya unos años, luego de hablar con el director del hospital y una vez que él lo aceptara, empezamos a atender, una vez por semana, el consultorio de medicina neurolingüística.
¿Qué resultados tuvo la primera experiencia de la medicina neurolingüística en los pacientes?
-Nos llamó la atención como los pacientes que venían con dolor y con tratamientos crónicos del dolor, con pocas sesiones, mejoraban considerablemente el dolor. Tratábamos muchos pacientes oncológicos y familias de pacientes oncológicos para lograr que el entorno fuera favorable para tratar la enfermedad. Así fue como metiéndonos dentro de la cuestión emocional del paciente, veíamos que muchas de estas enfermedades mejoraban y que el paciente tenía mucho mejores resultados terapéuticos. Por supuesto que un paciente con diabetes lo seguía controlando el diabetólogo, pero si nos metíamos en la cuestión emocional y se ordenaban un poco los líos personales y familiares, mejoraban su cuadro de glucemia.
No somos una medicina alternativa, simplemente somos médicos que a la medicina tradicional, le complementamos la técnicas de programación neurolingüísticas.
¿Cuáles son los problemas de salud con los que normalmente concurren al consultorio?
-Tenemos muchos pacientes con patologías reumáticas como la fibromialgias, que anda muy bien con esto, pacientes con artritis reumatoidea, que generalmente tienen recaídas cuando están estresados o tienen crisis emocionales. También los oncológicos, para que el paciente se vuelva un luchador con la enfermedad.
¿Utiliza la psicología esta disciplina?
En sus inicios, los creadores de la programación neurolingüística, copiaron a terapeutas americanos y diseñaron unas series de técnicas. Por ahí, la diferencia es que la psicología, trabaja mucho más con la historia de la persona y nosotros nos plantamos más en lo que es el aquí y ahora y cómo liderar al paciente para lograr los objetivos que él quiere, en este caso, mejorar su enfermedad, mejorar su situación familiar o laboral. Cuando mejora su estado emocional, sus pensamientos negativos son remplazados por pensamientos positivos, disminuye mucho el umbral del dolor, mejoran los pacientes diabéticos, los oncológicos tienen mejor resultados con sus tratamientos.
¿Fueron esos resultados positivos los que motivó plasmar este conocimiento en un libro?
-Esto superó muchísimo lo que nosotros pensábamos como expectativa. La realidad es que volcamos al libro esta técnica, porque no damos abasto con la cantidad de pacientes que vemos. Entonces, queríamos que esto no quedara localizado en los pocos pacientes que vemos, porque atendemos solo dos pacientes por semana, por los tiempos que nos llevan y queríamos se extendiera un poco más y porque creemos que otros colegas también pueden utilizar este conocimiento como herramientas. Nosotros notamos que los pacientes o personas que han leído el libro tuvieron mejoras en su enfermedad.
¿Cómo fue la presentación en la Feria del Libro?
Superó nuestras expectativas. La disponibilidad de la editorial se agotó en la Feria del Libro en ese momento, pero todavía están disponibles en las grandes librerías de Cúspide y ateneo. La idea es, ya con esta novedad, ir por una segunda edición.
