La compra de pasajes y paquetes turísticos a otros países bajaron como consecuencia del acotamiento a la utilización de dólares para pagos por servicios a las empresas del rubro, mientras que las vacaciones en Argentina siguen en alto nivel pero las familias optan por realizarlas por cuenta propia, según señalaron desde agencias de la zona Sur del GBA.
Las compañías consultadas por DiarioConurbano.com atribuyeron la situación a las complicaciones para cumplir con los pagos por las medidas impuestas por el Banco Central, que redujeron el manejo de divisas extrajeras de 150.000 dólares diarios a 75.000.
No obstante, también señalaron que el turismo interno mantiene los índices de los últimos años, pero los argentinos optan por organizar sus propios itinerarios para “ahorrar un poco”.
“La venta viene complicada con la nueva normativa. Eso hace que no haya tipo de cambio y que la gente esté atemorizada y no quiera viajar. Hasta que no hay un tipo de cambio claro la gente no quiere viajar por lo que no hay ventas”, sostuvieron desde una agencia de Adrogué.
En tanto que, si bien aclararon que todavía “no están hechos los números” para medir la baja, esta es “significativa” con respecto a períodos anteriores.
Mientras que en otra de Lomas de Zamora, apuntaron: “Hasta hace dos semanas, cuando cambió la medida, la venta venía muy bien, pero hoy no podemos vender normalmente porque no podemos pagar los destinos. Casi que no podemos operar. No obstante, estas semanas no cambian el año, no reflejan lo que pasó en todo el año”
Más allá de la merma en la adquisición de los productos turísticos al extranjero, las consultas más frecuentes apuntan a Brasil y el Caribe, destinos que oscilan entre los 2000 y 3000 dólares por semana.
“En cuanto a los viajes locales, la gente sí viaja, pero no contrata en las agencias, lo hace por su cuenta y trata de reservar en destino. Entonces está retraído el mercado”, explicaron desde la compañía de Almirante Brown.
En el mismo sentido, desde Lomas indicaron que “hay poca venta” en viajes locales, pero lo vinculan a que “la gente prefiere ahorrarse los intermediarios”.