El sistema de juicio por jurados comenzó a implementarse este año en la Provincia de Buenos Aires. Su puesta en marcha ha empezado a generar un cambio en los engranajes del proceso penal. El docente de la UBA, especialista en juicio por jurados e integrante de la Asociación de Pensamiento Penal, Nicolás Vargas, hizo un balance para DiarioConurbano.com sobre la puesta en marcha de este mecanismo que fortalece la participación popular en la justicia.
– ¿Cómo evaluás el funcionamiento del juicio por jurados desde su implementación en la Provincia de Buenos Aires?
En primer lugar debo remarcar que es un hecho sumamente positivo que la Provincia de Buenos Aires haya adaptado su proceso penal a las exigencias constitucionales y permita la participación de la ciudadanía en el sistema de administración de justicia. En cuanto a su implementación también debo decir que el saldo es positivo en cuanto la ciudadanía ha acudido con responsabilidad a cumplir con su rol.
– ¿Cuáles son los reclamos o quejas de los magistrados en su implementación?
Uno de los principales temores de los magistrados, y también de los funcionarios y empleados judiciales, gira en torno a la imcomparecencia de los jurados. Y es un temor fundado si tenemos en cuenta que muchas veces se hace difícil lograr hacer comparecer a los testigos. Pero debo decir que, afortunadamente, ese temor no se materializó y hasta ahora en los juicios realizados los jurados se han presentado masivamente a cumplir su función.
Por otro lado, existe el temor de que los jurados sean influenciados o presionados. En ese sentido en ninguno de los 25 juicios realizados hasta ahora ha sucedido ello, como así tampoco sucedió en la decena de juicios por jurados realizados en Neuquén ni en los centenares de juicios realizados en Córdoba.
Otra cuestión, que no puedo dejar de mencionar es que el juicio por jurados es sumamente beneficioso para los jueces en tanto les quita la presión de tener que decidir la culpabilidad en un contexto en donde es casi una regla que las decisiones tomadas por jueces en casos de alto impacto social desemboquen en un pedido de juicio político.
– ¿Qué aspectos considerás que deben mejorarse?
Entiendo que se debe trabajar más el desarrollo de técnicas de litigio para que las partes se puedan dirigir en forma correcta al jurado y puedan hacerse entender cuál es su posición.
– ¿Hay una incorporación en las carreras de Derecho – o especializaciones- que aborden el sistema de juicio por jurados?
Esta cuestión es bastante problemática porque históricamente la enseñanza del Derecho pasó por la repetición acrítica de textos. Es decir, una enseñanza de corte enciclopedista. A partir del establecimiento del juicio por jurados como así también de la inminente oralización de todo el proceso penal en el ámbito nacional, algunas universidades comienzan a incorporar estas cuestiones en los planes de estudio como así también de a poco comienza a trabajarse en los posgrados.
– ¿Cuál ha sido la respuesta, las inquietudes, de los ciudadanos que participaron como jurados?
Tanto en la Provincia de Buenos Aires como en cualquier otro lugar donde se realizan juicios por jurados luego de su actuación, la gran mayoría de los jurados se sienten sumamente satisfechos. El jurado además funciona como una escuela de ciudadanía dado que los jurados aprenden sobre el funcionamiento del sistema penal como así también quienes han participado como jurados mejoran su percepción sobre el Poder Judicial, dato nada desdeñable si tenemos en cuenta que el Poder Judicial atraviesa actualmente por una crisis de legitimidad.
Por supuesto. El avance del juicio por jurados es incontenible. En estos últimos quince años Córdoba, Neuquén, Río Negro, Chaco y Buenos Aires han sancionado sus leyes de juicio por jurados y en el futuro inmediato otras tantas provincias se sumarán como también se hará en el orden nacional. Sancionar leyes de juicio por jurados implica saldar una deuda histórica y darle al pueblo el lugar que siempre debió tener en el sistema de administración de justicia.
