Jorge Odón, un vecino de la localidad de Banfield que pasó de liderar su propio taller de reparación de automóviles a transformarse en una eminencia reconocida por la comunidad científica mundial. Años atrás, el mecánico lomense ideó un revolucionario dispositivo diseñado para facilitar los nacimientos en períodos expulsivos prolongados, erigiéndose como una alternativa suave, segura y económica frente al histórico uso del fórceps o la derivación en cesáreas.
El proyecto, denominado de forma oficial como OdonAssist, ya superó con creces las fases de testeo y comenzó a utilizarse de manera regular en diversos países europeos. La tremenda repercusión internacional de este invento del Conurbano sur captó la atención de los principales medios del planeta, al punto de que el prestigioso multimedio británico BBC le dedicó una extensa cobertura especial para dar a conocer su funcionamiento.
«Es como si se lo hubiera pedido a Dios», reflexiona emocionado Jorge Odón al mirar en retrospectiva el camino recorrido desde que, hace ya dos décadas, gestó la idea matriz que hoy transforma los protocolos de las salas de maternidad internacionales.
Una apuesta en un asado: el origen de una idea genial
Como ocurre con los grandes hitos de la inventiva popular, el disparador de la idea surgió en un ambiente completamente cotidiano y ajeno a la medicina de alta complejidad. Todo comenzó durante un asado entre amigos del taller de Banfield. En medio de la comida, sus compañeros se desafiaron a cumplir un conocido truco de ingenio: extraer un corcho atrapado en el interior de una botella de vidrio utilizando únicamente una bolsa plástica.
Al observar detenidamente la resolución del juego, la mente de Odón conectó los cables de forma inmediata. “(El retador) tomó una bolsita, la metió en la botella, la llenó de aire, tiró y sacó el corcho. Me quedé impresionado con ese mecanismo de pinza de aire y de cinta transportadora”, recordó el banfileño, quien automáticamente se preguntó si ese mismo principio físico no podría ser aplicado para destrabar un canal de parto obstruído.
A pesar de no tener ningún tipo de relación con la obstetricia ni de registrar antecedentes de embarazos de riesgo en su entorno familiar, Odón le atribuye esa asociación mental a un guiño de la providencia: “La verdad es que fue un milagro lo que me pasó”.
El salto de Banfield a los laboratorios de la OMS y Europa
Pocos días después de aquel asado, Odón se asoció con el ingeniero Carlos Modena para empezar a materializar los primeros prototipos rústicos. Juntos visitaron a un reconocido profesional médico en la Capital Federal para exponerle la idea y, gracias al impacto del concepto, el diseño no tardó en llegar al despacho del obstetra Mario Merialdi, quien por entonces se desempeñaba como jefe del Departamento de Salud Reproductiva de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Con el aval y el financiamiento del organismo internacional, el vecino de Lomas de Zamora avanzó a paso firme. El dispositivo superó exigentes y minuciosos ensayos de validación científica en los laboratorios de alta complejidad de Bristol (Inglaterra) y Besancon (Francia).
Estadísticas que avalan el éxito: Tras haber sido probado inicialmente en la Argentina en 48 situaciones de complejidad moderada, el OdonAssist ya fue implementado de forma exitosa en 40 hospitales de cinco países europeos, participando activamente en 300 nacimientos, según detallaron los reportes de las autoridades sanitarias del Reino Unido. “En las pruebas realizadas en Argentina y ahora en Europa ningún bebé ha resultado lesionado”, resaltó con orgullo su creador.
Cómo funciona y por qué salvará millones de vidas
El OdonAssist está específicamente indicado para dar respuesta médica a los denominados «períodos expulsivos prolongados», una condición de riesgo que se manifiesta cuando el bebé está listo para nacer pero el parto se detiene de forma imprevista. Si el tiempo transcurre sin intervención, la madre se expone a sufrir severas hemorragias, infecciones uterinas o desgarros, mientras que el niño puede padecer sufrimiento fetal agudo. Ante esto, los médicos solían recurrir de forma obligada a intervenciones quirúrgicas tradicionales que conllevan sus propios riesgos, como el vacuum, los fórceps metálicos o la cesárea de urgencia.
El invento del vecino de Banfield rompe con esa lógica mediante una ingeniería tan efectiva como elemental:
El sistema funciona a partir de una manga o bolsa de polietileno de alta densidad que actúa como una pinza o manguito de aire suave alrededor de la cabeza del bebé, protegiendo sus maxilares y la zona del cuello.
Una vez que es introducido e inflado de forma sutil, el aparato sujeta la cabeza del niño y proporciona una tracción suave y milimétricamente controlada que complementa los esfuerzos naturales de empuje de la madre.
Asimismo, las hojas del film plástico reducen la fricción, permitiendo que el cuerpo deslice con extrema facilidad a través del canal de parto.
Una vez que la cabeza del bebé asoma completamente al exterior de la madre, el dispositivo se retira de inmediato para permitir que el recién nacido respire por primera vez con total normalidad.
“Funciona mediante un manguito de aire suave que se coloca alrededor de la cabeza del bebé”, testificó ante los micrófonos de la BBC la doctora británica Emily Hotton. De igual modo, la paciente británica Ella Radford, una de las tantas madres que dio a luz bajo esta modalidad, refrendó la comodidad del sistema: “Me pusieron la epidural después de una larga y agotadora caminata y casi no sentí nada”.
Lo verdaderamente revolucionario del OdonAssist radica en su bajísimo costo y en su extrema simpleza operativa. Al no requerir de instrumental quirúrgico pesado ni de conocimientos médicos de altísima complejidad, está diseñado para poder ser utilizado con total éxito en salitas sanitarias rurales y puestos de emergencia de zonas vulnerables de todo el planeta, democratizando el acceso a la salud segura.
Para dedicarse de lleno a patentar y pulir el invento que promete salvar millones de vidas en el mediano plazo, Jorge Odón debió tomar en su momento la difícil decisión de delegar las llaves de su histórico taller mecánico de Banfield en manos de su hijo. Hoy en día, alejado definitivamente de las llaves cruzadas, las grasas y los motores de combustión, el célebre inventor lomense disfruta de sus años de retiro residiendo en la República Oriental del Uruguay, sabiendo que su idea nacida al calor de un asado transformó para siempre la historia de la medicina obstétrica mundial.
