Bajo la consigna «Lomas no olvida», el intendente Federico Otermín encabezó el desfile cívico institucional. «Democracia y soberanía van juntas, en la Constitución y en el corazón», afirmó el jefe comunal ante una multitud.
En una jornada cargada de emoción y sentido de pertenencia, Lomas de Zamora recordó a los veteranos y caídos en la Guerra de Malvinas a 42 años del conflicto bélico. La Plaza Grigera fue el epicentro de un homenaje multitudinario que reunió a cientos de familias, instituciones educativas y representantes de la comunidad para reafirmar el reclamo de soberanía sobre las islas.
El evento central consistió en un desfile cívico e institucional que recorrió las calles céntricas del distrito. Del mismo participó el intendente Federico Otermín, quien estuvo acompañado por su esposa, la ministra de Ambiente bonaerense Daniela Vilar, y miembros de la Comisión de Enlace de Veteranos de Malvinas de Lomas de Zamora.
«Soy hijo de la democracia y ser hijo de la democracia en Argentina es ser también hijo de Malvinas», expresó Otermín durante el acto principal. El jefe comunal vinculó la memoria histórica con la gestión actual al sostener que «para Lomas, Malvinas es futuro» y subrayó el compromiso del municipio de mantener viva la llama del recuerdo en las nuevas generaciones.
El desfile tuvo un fuerte componente educativo, con la participación de abanderados y escoltas de diversas instituciones que llevan nombres vinculados a la gesta, como el Polo Educativo «Malvinas Argentinas», y las escuelas «Héroes de Malvinas», «Crucero ARA General Belgrano» e «Islas Malvinas», entre otras.
Tras las palabras oficiales, la jornada se transformó en una fiesta popular con una peña folclórica en el Polo Cultural. La música estuvo a cargo de bandas locales como «Soldados Caídos», acompañadas por ballets folclóricos de la zona, y tuvo un cierre de lujo con la presentación de la cantante Yamila Cafrune.
Vigilia y Memoria Los homenajes habían comenzado la noche previa con la tradicional vigilia en el Centro de Veteranos, un espacio que para los lomenses se ha convertido en un santuario de la memoria colectiva. Allí, los excombatientes recibieron el calor de los vecinos, reafirmando una vez más que, en el Conurbano sur, la causa Malvinas es una herida abierta pero también un motor de identidad comunitaria.