En un megaoperativo que incluyó persecuciones a pie por basurales y el uso de drones, la DDI de La Matanza logró desbaratar la cúpula de una organización criminal que operaba en la ribera del Río Matanza, en Gregorio de Laferrere. Los detenidos, apodados «Keloke» y «Meca», habían tomado las riendas del negocio tras la caída del líder anterior, vinculado al brutal doble femicidio de Vanesa Lachmañuck (28) y Aylen Benítez Medina (14).
El campamento del horror
La investigación, liderada por el fiscal Adrián Arribas, permitió localizar un complejo sistema de postas y campamentos precarios ocultos entre la vegetación de la ribera, justo en el límite con Ezeiza. Estos puntos eran utilizados para el acopio de droga y como búnkeres de venta que funcionaban las 24 horas.
Fue en esa misma zona donde, en septiembre de 2024, fueron hallados los cuerpos de las dos víctimas, quienes habrían sido ejecutadas por la banda liderada en ese entonces por Hugo «Panucha» Palacios Britez.
Persecución y tiroteo
La caída de los nuevos jefes, identificados como Iván Esteban Cristaldo López («Keloke») y Arnaldo Andrés González («Meca»), no fue sencilla. Al verse rodeados, los delincuentes abrieron fuego contra el personal policial e intentaron escapar a través de una zona de monte y desechos.
Toda la secuencia quedó registrada por las cámaras corporales de los agentes y por drones de la fuerza. Finalmente, ambos fueron reducidos y capturados. En el lugar, la policía secuestró:
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Armamento: Cuatro pistolas 9mm (una robada a la Policía Federal en 2013) y una carabina.
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Droga: Más de 600 dosis de pasta base, cocaína y marihuana compacta.
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Efectivo: 300 mil pesos y libretas con anotaciones de la venta diaria.
Los detenidos enfrentan ahora cargos por homicidio agravado en grado de tentativa (contra la policía), narcotráfico y encubrimiento, sumándose a la causa principal por el doble asesinato de las mujeres.