El dolor no cesa tras la trágica muerte de Merlín Díaz, la joven peluquera de 30 años que decidió quitarse la vida tras caer en en una millonaria estafa. Su pareja, quien la encontró agonizando en su local, rompió el silencio en medio de una profunda angustia y exigió que los responsables paguen por el daño causado.
La conmoción se apoderó de todos tras conocerse el triste desenlace de Merlín Díaz. La joven, que trabajaba en su propia peluquería de Ingeniero Budge, fue víctima de una banda de estafadoras gitanas que, mediante engaños, le arrebataron los ahorros de toda su vida: 14 millones de pesos. Al darse cuenta de la cruel maniobra, la joven no pudo soportar el peso de la desesperación y tomó una drástica decisión que terminó con su vida.
En un relato que estremece, su pareja recordó el último momento que compartió con ella. «Nunca pensé que sería el último beso», confesó con la voz quebrada. El hombre describió los minutos finales antes de la tragedia, cuando llegó al local y se encontró con el peor escenario: «Me decía que le dolía mucho y me pedía ayuda. Cuando la encontré tirada en el piso, ella solo me pedía perdón».
Según trascendió, el engaño se consumó tras una serie de maniobras donde las estafadoras, bajo falsas promesas, lograron que Merlín entregara una importante suma de dinero. Al advertir el robo y notar que no tendría forma de recuperar sus ahorros, la víctima cayó en una crisis irreversible.
Un grito de justicia
A pesar del dolor infinito, la familia de la víctima no baja los brazos y sostiene una única bandera: la Justicia. «Son muy malas personas, no pueden estar libres. Yo solo pido justicia, que aparezcan y que paguen el daño que me hicieron a mí, a la mamá de Merlín, a sus hermanos, a todos», sentenció su pareja, quien ahora enfrenta la difícil tarea de convivir con el vacío que dejó la joven.
Las tres gitanas acusadas de las estafas que derivó en un suicidio son intensamente buscadas desde el 20 de enero pasado. La causa se encuentra en la UFI 19 de Lomas de Zamora, a cargo del fiscal Ignacio Torrigino.