Hijo pródigo de los deportes de contacto de la región y campeón panamericano en 2002, oriundo de Lanús, Alejandro Amoruso ahora continúa su carrera del otro lado del cuadrilátero, enseñando lo que hace desde su infancia. Pero además de llevar adelante sus proyectos en el Sur del conurbano, también cruzó la frontera y llegó hasta los Estados Unidos, donde, luego de dar dos seminarios en uno de los gimnasios más prestigiosos de la Florida, ahora realizará nuevas presentaciones en durante el verano. “Tengo la suerte de que me hayan convocado nuevamente y para mí es un honor y un placer enorme, porque estoy difundiendo algo que amo”, contó en diálogo con DiarioConurbano.com.
Las barreras del idioma se rompieron fácilmente cuando la dinámica del deporte se puso en juego. Así, Amoruso dio clases a gente de todas las edades y logró replicar el reconocimiento que tiene en nuestro país. «Fue increíble porque puede desarrollar lo que hago en su país y llevar los conocimientos, la didáctica. Lograr el tener empatía con alumnos en otro país es un desafío muy difícil gracias a Dios hoy se pudo dar. Si bien pude aportar bastante donde dicté clases y entrené competidores también enriquecí mucho a mi carrera deportiva», relató.
Como especialista en Boxeo, Kickboxing, Fullcontac y krav maga, el sistema de defensa israelí, disciplinas para las que es entrenador, el ex campeón del Open Nacional ha diversificado su capacidad de enseñar de la mano de nuevas técnicas pedagógicas, algunas heredadas de un gran exponente de la región, Jorge Gionco, a quien reconoce como “un maestro”. Así, logró combinar muchas de las tradiciones en un método de entrenamiento que lo llevó de la región hasta el gigante del Norte. «Adquirí diferentes conocimientos de entrenamiento, que si bien este deporte es algo universal siempre hay detalles que pulir, y como siempre digo el profesor enseña a sus alumnos, pero con cada clase se lleva algún aprendizaje de eso no tengo ninguna duda», contó sobre sus seminarios que dictó.
Además, el atleta destacó que, independientemente de que se compita o no, la práctica de los deportes de contacto aporta «seguridad, una nueva perspectiva», y destacó: «Increíblemente aporta a la no violencia, cuando está bien enseñado». Como atleta y como docente, Amoruso busca promover no solo la práctica en competencia, sino el entrenamiento como un modo de cuidado. «Hay un gran aporte en lo personal que genera conocimientos internos», contó.
En paralelo, seguirá con su carrera como entrenador en la región. Al respecto, comentó: «Además de ser docente en lo que es deportes de contacto también que soy docente de escuela, ejercí varios años como profesor en EGB 1 y 2. Mi carrera me ayudó mucho, gracias a ella pude aplicar la didáctica y la pedagogía. Es realmente mi vocación, después fui mutando a lo que son las clases de los deportes que me gustan».
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