Juan Carlos Gómez, padre del joven conscripto que prestaba servicio en la Quinta de Olivos, rompió el silencio para denunciar la responsabilidad de la gestión de Axel Kicillof en la muerte de su hijo. Rodrigo se suicidó el pasado 16 de diciembre tras ser víctima de una feroz extorsión perpetrada por una banda que operaba desde los penales de Magdalena y Olmos.
El padre del soldado cuestionó duramente la política penitenciaria provincial, señalando que el uso de celulares y notebooks dentro de las cárceles es «moneda corriente».
-
Falta de inversión: Gómez afirmó que la provincia tiene presupuesto para comprar inhibidores de señal, pero que prefieren «llevársela en el bolsillo» en lugar de proteger a la gente.
-
Ausencia estatal: Denunció que ningún funcionario de la gobernación ni del Ministerio de Seguridad bonaerense se comunicó con la familia tras la tragedia.
-
Contraste nacional: Por el contrario, valoró el apoyo del presidente Javier Milei, quien se comunicó personalmente para pedir celeridad en la causa.
La red de extorsión: cómo atraparon a Rodrigo
La investigación reveló un modus operandi cruel y coordinado que destruyó la integridad del joven en menos de 24 horas:
-
El contacto: A través de la aplicación de citas Evermatch, Rodrigo fue contactado por un perfil falso de mujer.
-
La amenaza: Luego, un delincuente se hizo pasar por policía y lo acusó de chatear con una menor, exigiéndole dinero para no denunciarlo.
-
El hostigamiento: «Lo empezaron a apretar el 15 al mediodía y para la madrugada del 16 ya había tomado la decisión», relató su padre, subrayando que no le dieron tiempo de reaccionar.
Siete detenidos y un líder identificado
La Justicia logró desbaratar a la banda, deteniendo a siete integrantes, incluidas mujeres que prestaban sus cuentas para las transferencias. El líder fue identificado como Tomás Francavilla, un delincuente de San Justo (La Matanza) de 22 años, quien ya cumplía condena por robo a mano armada.
«Quien diría que entrar a una app de citas me traería muchos problemas… A lo que sí le tengo miedo es a decepcionarlos», escribió Rodrigo en su carta de despedida.