Un dato surgido este miércoles estremeció aún más a los investigadores de la Masacre de Monte Grande, el hecho en el que un hombre de 50 años asesinó a su mujer, a su hijo y a su propia madre para luego quitarse la vida. Si bien se creía que había utilizado una escopeta para el triple crimen, se comprobó que en realidad degolló a las tres víctimas.
Fuentes del caso informaron a DiarioConurbano.com.ar que el asesinó Damián Darío Santillán, de 50 años, utilizó un elemento cortante para asesinar a sus tres familiares más cercanos.
“Las tres víctimas tenían cortes profundos en sus cuellos que les ocasionaron los decesos”, indicaron los médicos que hicieron la primera revisión de los cuerpos.
Si bien restan los informes completos de autopsia, con este dato preliminar los investigadores descartan que el asesino haya usado una escopeta de doble caño hallada en la casa de Monte Grande donde ocurrió la masacre.
La masacre familiar comenzó a salir a la luz este martes tras un llamado de emergencia al 911 que alertó sobre un grave episodio violento en una finca ubicada sobre la calle Los Claveles al 700, en Monte Grande.
Al ingresar a la vivienda principal, los efectivos policiales descubrieron una escena de horror: el cuerpo sin vida de Laura Susana Prediguer (43) yacía en el piso del comedor. En una de las habitaciones adyacentes se encontraba muerto su hijo, Santino Santillán (11). En esa misma estancia, los peritos secuestraron una escopeta de doble caño.
La dantesca escena se extendía hacia una segunda construcción situada en el mismo terreno, conectada internamente y con salida hacia la calle Alfonso Amat. En la cocina de esa finca lindera, los uniformados hallaron el cadáver de Susana Castillo Toscanini (73), madre del atacante.
Mientras la Policía Científica preservaba la escena del crimen en Monte Grande, los investigadores vincularon las muertes con un hecho registrado cerca de las 7:30 de la mañana sobre la avenida Monteverde y Vallejos, en Burzaco.
En ese cruce fue encontrado el cuerpo de Damián Darío Santillán (50), residente de la finca de Los Claveles al 700 y señalado por las autoridades como el presunto autor material del triple homicidio.
De acuerdo con las primeras averiguaciones, Santillán y Prediguer mantenían una relación de pareja desde hacía unos 20 años y Santino era su único hijo en común. Los pesquisas analizan además un mensaje que el hombre le habría enviado a un familiar cercano antes de morir.
La instrucción del expediente quedó radicada en la UFI N.º 1 Descentralizada de Esteban Echeverría, a cargo de la fiscal Marcela Ruíz.
Foto del imputado generada con IA a partir de foto real

