Gustavo Albornoz, padre de Ariel, un joven de 26 años asesinado en un intento de robo en Ingeniero Budge en 2017, aseguró que la única pena posible para los acusados del crimen de su hijo es la de “prisión perpetua”. El inicio del juicio que tenía fecha para este 18 de febrero fue postergado para el 27 de marzo.
“No vamos a recuperar a mi hijo pero queremos que estén adentro para que otra persona no vuelva a pasar por lo mismo”, manifestó Albornoz, en diálogo con DiarioConurbano.com
Los imputados que el próximo 27 de marzo estarán sentados en el banquillo de los acusaos son Miguel Pedro Pascua y Matías Mansilla, quienes serán juzgados por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 8 del Departamento Judicial de Lomas de Zamora por el delito de robo agravado comisión en poblado y en banda.
El padre de Albornoz contó que tuvo que “golpear varias puertas” para encontrar a los asesinos de su hijo. “La gente, en un principio, tenía miedo. Nadie quería salir de testigo. Así tuve que salir a la calle y empecé a preguntar, para conseguir datos y presentarlos en la fiscalía”, recordó.
La familia de la víctima cree que hay pruebas suficientes para solicitar la pena máxima. “Creemos que las pruebas recolectadas nos van a servir y los testigos que van a declarar”, señaló.
Con respecto a la investigación de la UFI 1 que estuvo a cargo de la investigación, Albornoz explicó que está “conforme”. “Todo lo que hizo la fiscal que inició la causa y la policía, estoy agradecido. Pensé que me iba a pasar como a mucha gente que todavía continúa con marchas pidiendo testigos”.
El hecho sucedió el 26 de diciembre de 2017, alrededor de las 20 horas, en el cruce de Iparraguirre y Sebastián Elcano, en Ingeniero Budge, por donde se trasladaba a bordo de una moto Ariel Albornoz, de 26 años, quien vivía a siete cuadras del lugar. Según la acusación, el joven fue interceptado por dos jóvenes que se movilizaban en una moto y lo amenazaron con fines de robo.
Fuentes judiciales dijeron que aparentemente se resistió al robo de su moto, momento en que fue herido de al menos un disparo en la espalda. A pesar de estar gravemente herido, el muchacho alcanzó a desplazarse 30 metros, a desbloquear su teléfono celular y pedirle a un vecino de la zona que se comunicara con su padre para alertarlo sobre lo sucedido, aunque después murió a raíz de las lesiones.
Mabel Cáceres
