“Necesitamos educar, contener, capacitar a los adolescentes y jóvenes y no cometer el error de buscar soluciones rápidas, sólo punitivas”, afirmó el obispo de Lomas de Zamora, monseñor Jorge Lugones. Lo hizo en la homilía de la Misa por las Fiestas Patronales de Nuestra Señora de la Paz, patrona de la diócesis.
La Misa se desarrolló en la Plaza Grigera y luego los filigreses realizaron una procesión con la imagen de la Virgen de la Paz.
“La inseguridad de los desafíos personales, las inhibiciones, los temores y prejuicios, que nos impiden abandonarnos en las manos de Dios. La inseguridad ciudadana, donde la vida parece no tener valor para los que delinquen. Necesitamos educar, contener, capacitar a los adolescentes y jóvenes y no cometer el error de buscar soluciones rápidas, sólo punitivas”, sostuvo Lugones.
Y pidió que “las acciones políticas incluyan el cuidado del medio ambiente y de la creación, especialmente donde viven los más pobres y los descartados. La paz que debe recrear la política es el derecho al trabajo y la vida digna, promover el encuentro y el diálogo entre los distintos sectores de la sociedad”.
En su homilía, monseñor Lugones reconoció a la advocación patrona de la diócesis: “Te sabemos Reina de nuestras almas, queremos que nos sostengas y abraces para que cada día recordemos tu cuidado y cercanía porque sabemos que tú eres nuestra Madre”.
Al desarrollar la oración a Nuestra Señora de la Paz, el obispo dijo que “la paz para el pueblo pide que se respeten y se custodien los derechos humanos, el primero, el derecho a la vida en todo su trayecto natural, para llegar a la propuesta del Papa de favorecer un desarrollo humano integral”.
“Vivimos en una sociedad que presenta muchas facetas de violencia: de género, en la vía pública, en el tránsito, en el hogar, en la falta de vivienda, de trabajo, en la falta de derechos elementales y oportunidades”, alertó el prelado.
Concelebraron la Misa el obispo auxiliar de la diócesis, monseñor Jorge Torres Carbonell, el obispo electo de Río Gallegos, monseñor Jorge Garcia Cuerva, y los sacerdotes presentes. También estuvo el obispo de Morón, monseñor Jorge Vázquez.
