La EEP 90 sufrió el increíble robo de un pesado portón el pasado domingo 23 por la tarde-noche, pero al otro día una vecina y trabajadora del establecimiento descubrió que un hombre lo tenía en su casa a pocas cuadras del lugar, por lo que lo instó a devolverlo. A la vuelta de la esquina, el Jardín de Infantes 934 fue el mismo día víctima de otro grupo de vándalos que subieron a sus techos, destrozaron la instalación eléctrica y robaron los cables. Durante esa jornada, también ingresaron a la EEP 67 y robaron los materiales que se estaban utilizando para la refacción de los baños.
El insólito robo se registró en la Escuela de Educación Primaria N° 90, que funciona en un mini polo educativo junto con la Escuela Media 22 y el Instituto Superior de Formación Docente 103, de Fiorito, ubicadas en Gabriel Miro entre Figueredo y Baradero, Fiorito.
El portón, que es parte de la entrada al establecimiento y mide 2 metros de altura y 3 de ancho, fue sustraído y para sorpresa de toda la comunidad educativa fue detectado por una auxiliar de la escuela que vive a pocas cuadras del lugar en la casa de un vecino, por lo que increpó al hombre recordándole que la pieza es parte de la institución donde sus familiares asisten e instó a que lo devuelva.
Tras la restitución de la pesada pieza de herrería entre cinco personas, la misma fue amurada para evitar que lo roben reforzando las medidas de seguridad, incluso aún más que en la oportunidad anterior cuando también intentaron sustraerlo.
Por su parte, la directora del establecimiento realizó una denuncia en la comisaría local contra el vecino delincuente por el sorprendente hecho. En la escuela, también se registraron algunos destrozos y faltantes de elementos básicos para la cursada de los niños.
A la vuelta de la esquina, en el Jardín de Infantes N° 934 hubo otro robo increíble durante el mismo fin de semana producto de la irrupción de un grupo de malvivientes, según observaron vecinos del lugar: Los cables de electricidad que alimentaban a la institución.
Es que los delincuentes intentaron ingresar al lugar trepándose por una de las paredes laterales y en el intento de alcanzar el techo forzaron el caño que sirve de conducto de entrada para el cableado, destrozando el pilar y la caja donde estaba el medidor interrumpiendo el servicio en varias cuadras a la redonda por el cortocircuito generado.
Una vez en subidos, sustrajeron parte de la instalación ante la falta de electricidad, dañaron parte del techo. Si bien ya se realizaron las reparaciones pertinentes, desde el Cosejo Escolar aún aguardan que una cuadrilla de EDESUR se acerque al lugar para reconectar el cableado y restituir el suministro de la Media 22.
A pocas cuadras de ahí, en la EEP 67, ubicada en Pio Baroja al 2098, se registró el tercero de los hechos delictivos de la jornada. Es que en esta escuela robaron las herramientas de los trabajadores que estuvieron refaccionando los baños de cara al reinicio de clases mientras destrozaron todo a su paso tras romper los vidrios de la puerta de un portón que da al patio para sacar una traba del mismo e ingresar al establecimiento.
Tras reparar los daños causados, las autoridades procedieron además a reforzar el enrejado y portón, agregando barrotes para reducir el espacio entre los ya existentes y evitar que puedan forzar la entrada.
Desde el Consejo Escolar de Lomas de Zamora su titular, María de los Ángeles Kozinovic, sostuvo que si bien entre lunes y martes lograron solucionar todos los inconvenientes y reparar los destrozos, los robos en las escuelas del distrito “son comunes hasta en los fines de semana largos” a pesar de las medidas de seguridad instaladas por parte del municipio y los continuos patrullajes.
“Al otro día de los fines de semana largos, rezamos todos juntos para que nos hayan robado a la menor cantidad posible de escuelas”, confesó la funcionaria, al tiempo que reveló que en verano “se sueldan las puertas porque si no, no hay forma de evitar que entren” y lamentó que la problemática “no se para con nada”.
Asimismo, Koziovic destacó que “desde el municipio, gracias a la decisión del intendente Martín Insaurralde, se pusieron alarmas monitoreadas y eso ayuda bastante porque amedrenta, pero hasta que se dispara la alarma se dañan un montón de rejas cuando no se las llevan”, expresó afligida y relató que hace pocas semanas en otra institución se robaron una reja de dos metros y medio de alto por 4,5 de ancho tras romper sus bisagras a los mazazos.
“A nuestras escuelas van nuestros pibes, no hay millones guardados o piezas de oro sino cartulinas, tizas, pizarrón, mesas, sillas, ollas y platos. Cuando se llevan una olla son los chicos del barrio los que no comen y lo que a uno le duele es eso”, indicó resignada ante los constantes robos en las escuelas.


