A casi dos años y medios de la muerte de Miguel “Micky” Scatolini, un joven de 14 años, en manos de dos policías del Comando de Prevención Comunitaria de Lanús, la familia aún continúa pidiendo justicia. Pese a que los dos policías están identificados y acusados por el homicidio del joven, luego que se comprobara que el arma que llevaba “Micky” no funcionada, ambos siguen libres y ejerciendo su tarea como policías, en otras áreas de la provincia.
En diálogo con Diarioconurbano.com, la familia del joven asesinado indicó que en las últimas semanas, la causa fue mudada de UFI, por lo que sienten que “nadie se quiere hacer cargo de nada”. Por otro lado, denunciaron “aprietes” por parte de los efectivos policiales acusados en el hecho, y que dicho motivo impediría que la causa avance a juicio oral. “Los policías siguen metiendo púa y apriete a los jueces y fiscales”, manifestó el padre de “Micky”, Miguel Scatolini, quien no dudó en sentenciar que “quieren eliminar las pruebas que hay para que todo quede en la nada”.
Por otro lado, manifestó que meses atrás habían asegurado a la familia que la causa se encaminaba a juicio oral, y luego sufrieron el cambio de fiscalía, por lo que “volvió todo para atrás”.
María del Carmen Ayala, mamá del joven, refirió que los policías identificados como los atacantes de “Micky” “nunca son tomados como imputados, sino como víctimas”, y aseguró que ambos se encuentran trabajando en distintas dependencias de la provincia, por lo que nunca dejaron de ejercer su puesto en la fuerza policial.
Por último, y en relación a una posible manifestación para alzar la voz de Justicia, los padres de Scatolini indicaron que pintarán, tanto en Lomas como en Lanús, distintos lugares con la leyenda “Justicia por Miguel Scatolini”, “para que nadie se olvide de un chico muerto por la policía, asesinado por la espalda”.
Miguel Scatolini tenía 14 años y murió el 9 de noviembre del 2014 al recibir tres balazos cuando se movilizaba en moto con un amigo por la calle Chubut al 2700, en el barrio de Villa Jardín, en Lanús Oeste, y fue denunciado como un caso de gatillo fácil.
Los policías que mataron al adolescente son miembros del Comando de Prevención Comunitaria de Lanús, y se trata de Melisa Belén Trefiletti y Maximiliano Boris Quiroz. Según las pericias que se realizaron en aquel momento, el disparo mortal provino del arma de Trefiletti y utilizaba munición prohibida que solo se autoriza para la caza mayor. Nunca se comprobó que – como se arguementó inicialmente – Scatolini y un amigo hubiesen cometido un robo poco antes de la balacera policial que los tomó de espaldas.
La causa, que estaba en manos de la UFI 14, pasó en los últimos meses a la UFI 8, especializada en violencia institucional, de Lomas de Zamora
