Un fiscal de Lomas de Zamora solicitó la pena de 25 años de prisión para el único acusado por el crimen de Melisa Tuffner, ocurrido en Glew, en julio de 2015. Dicha pena la pidió en el marco del “homicidio simple”, ya que para el representante del Ministerio Público Fiscal no hubo pruebas para determinar que se trate de un femicidio, que prevé la pena de prisión perpetua. Por otro lado, la defensa solicitó la absolución al considerar “ajeno” al único acusado, Oscar Sosa, de ocurrido con Tuffner. La semana que viene se conocerá el veredicto del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 8. En sus últimas palabras, Sosa se declaró “inocente”.
El fiscal Pablo Pando pidió al TOC 8 que condene a la pena de 25 años a Oscar Sosa, al acreditar que la prueba testimonial más la agregada por lectura fue “suficiente para acreditar que Sosa acetó la puñalada que terminó con la vida de Melisa”, y consideró como agravantes de la pena el lugar “desolado” donde se cometió el hecho, “la contextura y altura del imputado en comparación con la víctima, la experiencia de Sosa en lo delictivo, la nocturnidad, condenas y antecedentes de Sosa, y la corta edad de Melisa”.
Para esto, ponderó los distintos testimonios que se dieron en las dos audiencias orales y públicas con los distintos testigos que se presentaron. En este sentido, valoró el testimonio de la familia Tuffner, quienes sentían “acoso” por parte de él – en especial las hermanas de Melisa – y el testimonio de una amiga de la familia, quien aseguró que fue acosada por Sosa. Además, Pando se apoyó en la denuncia por violencia de género que le realizó una ex pareja de Sosa, y por la cual recibió una restricción perimetral.
En lo que respecta a las cámaras de vigilancia que captaron los últimos movimientos de Melisa con vida, caminando por la calle Almafuerte, en Glew, y seguida por detrás por Sosa, Pando aseguró que el imputado venía con “actitud sospechosa”, y manifestó que tanto a Melisa como a Sosa se les pierde el rastro en las cámaras de seguridad de la calle Almafuerte, por lo que sostiene que ambos debieron doblar en la esquina en la misma dirección. “No hay dudas de que Sosa dobló en la calle Gutierrez, detrás de Melisa” aclaró. Además, sumó que “Sosa sabía detrás de quién iba” y reprochó que el imputado, una vez ocurridos los hechos, “desapareció y nunca se presentó a declarar como testigo”.
En otra línea alegó el defensor de Sosa, Pablo Nessi, pidió la inmediata absolución de su defendido ya que en su criterio, los testigos presentados por la fiscalía fueron sólo “conceptuales”. En contraposición al fiscal, Nessi indicó que “las cámaras (de seguridad) no captan la esquina de Almafuerte y Gutierrez, sólo se deduce que allí doblaron”, y recriminó que “no se puede determinar si Sosa dobló detrás de Melisa o si cruzó y se fue para el otro lado”.
En este sentido, afirmó que “decir que Sosa dobló detrás de Melisa es especulativo, no hay pruebas” y manifestó que “no hay certeza, no se puede acreditar” lo ocurrido.
Por último, hizo referencia a la operación de autopsia de la víctima, y ponderó que “no se vincula a ningún sujeto a la muerte” por la falta de ADN.
El domingo 19 de julio de 2015 por la tarde, Melisa Tuffner de 22 años se dirigía al centro cultural “El Gringo” de Glew en Almirante Brown, donde hacía acrobacia, pero nunca llegó. Más tarde, unos vecinos la encontraron inconsciente, tirada en la calle, en Ascasubi y Gutierrez. De allí la trasladaron los bomberos al UPA de Longchamps, donde los médicos les sugirieron a los familiares que se había caído al estar ebria.
Luego, Melisa fue derivada al hospital Sirio Libanés, en la ciudad de Buenos Aires. Allí falleció y se comprobó que había recibido una puñalada en la cabeza. Oscar Sosa está detenido con prisión preventiva desde agosto del 2015, luego de ser identificado por las cámaras de seguridad ubicadas en la zona. El detenido se lo vio en cámaras de seguridad caminar detrás de Melisa minutos antes de que sucedan los hechos.
Marcelo, papá de Melisa, dialogó con Diarioconurbano.com una vez finalizada la audiencia de alegatos, y manifestó que junto con su mujer y sus hijas vivieron la audiencia “con muchos nervios” y “con más dolor que las audiencias anteriores, porque acá se explicó todo con lujo de detalles”. Consultado por los alegatos de la defensa, aseguró que “era de esperar que el defensor iba a tirar todas las pruebas abajo” y afirmó que dicho accionar “te deja con impotencia de justicia por mano propia”. Por último, indicó al portal: “yo no tenía odio pero hoy sí. Esperemos que el tribunal se haya dado cuenta (de lo que pasó), esperamos los 25 años”.
