Esteban “Yayo” López, quien fue detenido ayer en la causa por la denominada «Mafia de La Salada», se negó a declarar hoy ante la Justicia, que lo acusa de ser uno de los líderes de la fuerza de choque que era utilizada para amenazar y extorsionar a los feriantes para dejarlos trabajar en los puestos callejeros.
Fuentes judiciales informaron a Télam que López (46) fue trasladado este jueves por la mañana con casco y chaleco antibalas a los tribunales de Lomas de Zamora para declarar ante el fiscal Sebastián Scalera, pero rechazó ser interrogado por «asociación ilícita» y «extorsión».
Posteriormente, personal de la Prefectura Naval Argentina (PNA) lo trasladó la Alcaidía 3 de La Plata, dependiente del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB).
La aprehensión de “Yayo” se produjo cerca de las 2 de la mañana del miércoles, cuando los prefectos allanaron un domicilio de General Rodríguez por orden del Juzgado de Garantías 3 de Lomas de Zamora, a cargo de Gustavo Gaig.
Según precisaron los voceros, en la vivienda donde se produjo la detención los efectivos de Prefectura secuestraron un equipo de grabación sistema DVR -utilizado comúnmente en sistemas de cámaras de vigilancia-, un CPU con lectora de CD, ocho teléfonos celulares, un Nextel y documentación de interés para la causa.
En tanto, los voceros indicaron que el hombre integraba la banda apodada «Los Chaqueños», la cual era empleada por el detenido empresario Jorge Castillo (58), administrador del mercado Punta Mogotes de la feria, para realizar tareas de protección y «gestionar» la actividad de los puesteros del lugar.
La banda también estaba conformada por los dos hermanos de “Yayo”, identificados como Miguel Ángel (45), alias «Dulce»; y Claudio «Tito» López (44), quienes habían sido capturados el 23 de julio último en la provincia de Chaco por efectivos de la Policía Federal (PFA).
Los investigadores creen que, además, los tres hermanos solían regentear un servicio de combis llamado Salada Tours, que se dedicaba a trasladar a clientes de la feria desde una estación de servicio ubicada en Puente La Noria y que recaudaban dinero a través de remises truchos y estacionamientos ilegales ubicados en la localidad de Ingeniero Budge.
La causa por la «Mafia de La Salada» comenzó en abril de 2015, cuando tras un desalojo en el predio se determinó que un grupo tenía el control de miles de puestos callejeros que funcionaban afuera de las tres ferias habilitadas: Urkupiña, Cooperativa Ocean y Punta Mogote, esta última administrado por Castillo.
La pesquisa avanzó y se estableció que explotaban de manera ilegal los puestos, cobraban un cánon a los feriantes para poder permanecer en el lugar y otros montos por seguridad, limpieza, estacionamiento, además de un bono contribución.
