Alexis Zárate, actual jugador de Temperley y ex Independiente, irá a juicio oral en los primeros días de septiembre por la causa que se le sigue por abuso sexual a la novia de uno de sus compañeros del club de Avellaneda en 2014. Raquel Hermida Leyenda, abogada defensora de la víctima, dialogó con DiarioConurbano.com y sentenció: “no es un juicio contra el fútbol o Independiente, es contra un abusador sexual”. El juicio se llevará a cabo ante el TOC 1 de Lomas de Zamora, con la presencia única del juez Nicolás Plo, y como representante del Ministerio Público Fiscal, Guillermo Morlachi.
La letrada defensora de Giuliana –víctima de la causa– indicó al portal que en la última semana se realizó el análisis de ADN de la ropa e hisopados de Giuliana, y se los comparó con el ADN de Zárate, y calificó de “normal” a la tardanza de los mismos. Además, denunció distintas irregularidades que se llevaron a cabo antes de que Leyenda tome la defensa del caso –en agosto de 2015– como por ejemplo que “le anulaban las pericias a Giuliana, se había aceptado como perito psicólogo a un psiquiatra”. Ante este panorama, calificó como “grave” el desconocimiento del mecanismo de la asesoría de Lomas de Zamora en delitos de índole sexual.
En relación al ADN, Leyenda aseguró que fue por pedido del fiscal, ya que para ella no era necesario porque “él (Zárate) había aceptado la relación sexual”. Alexis Zárate llega acusado de abuso sexual agravado, cometido a “una víctima en estado de inconciencia”. “Ella estaba durmiendo con su novio, y se da cuenta (que no era su novio el atacante) cuando logra despertarse y lo ve de espaldas” confió la abogada al portal. En este sentido, también aseguró que en la causa está acreditado que Zárate y Martín Benítez – novio de Giuliana y compañero de equipo de Zárate – “intercambiaban novias habitualmente”.
En la misma línea, Leyenda remarcó que en las pericias realizadas a las partes se indicó que “Zárate tiene una permanente cocificación a la mujer, odio y utilización de la mujer a su gusto por creer que tiene poder”, además de que “hace comparaciones entre la mujer y la comida, como si fuese una cosa que se consume”. Por su parte, las de Giuliana indicaron que “no miente, no alucina y padece estrés post traumático”.
Por otro lado, aseguró que en el transcurso de la causa “Zárate no iba a las citaciones, se lo citaba mal y estaba sin prisión preventiva”, por lo que para la letrada contaba con “protección judicial”. Además, indicó al portal que recién cuando se pidió el cambio de fiscal de la causa se pudo elevar la misma a juicio, y allí “Zárate empezó a aparecer, a cumplir con la presencia”.
Raquel también cuestionó que Zárate llegue en libertad al juicio, y admitió: “queda claro que es por su situación de jugador, porque cualquier otro chico llegaría preso”. En cuanto a Benítez, si bien tiene denuncias por haber sido cómplice del hecho – según aseguró la abogada hay mensajes de texto entre él y Giuliana donde se certifica el abuso – llega sólo en calidad de testigo.
Por último, Leyenda manifestó su deseo de que “sea penado” Zárate, y que la causa “quede como ejemplo de que una mujer tiene el derecho de decir que no”.
El hecho que será juzgado ocurrió la madrugada del 16 de marzo de 2014, cuando la denunciante, de 21 años, fue a bailar a un boliche de Quilmes, donde se encontró con el jugado de Independiente Martín Benítez, quien se hallaba en el lugar junto a sus compañeros Zárate y Nicolás Pérez, ambos también jóvenes futbolistas del club de Avellaneda. A determinada hora, la joven y Benítez – con quien la víctima mantenía una relación sentimental – se retiraron del boliche y concurrieron al departamento de Zárate, en Wilde, donde mantuvieron relaciones sexuales.
Según la denuncia de la joven ante la Justicia, luego de las relaciones sexuales se quedó dormida junto a su novio, pero poco después fue despertada por Alexis Zárate, quien abusó de ella en la misma cama en la que dormía con Benítez. En su defensa, finalmente desestimada por las pruebas, el actual defensor del Gasolero argumentó que la relación había sido consentida.
