El canciller de la Academia Pontificia, Monseñor Marcelo Sánchez Sorondo, destacó que el trabajo contra el crimen organizado se expande “con los intendentes” porque “son quienes están en contacto directo con la gente, la entienden y saben de sus necesidades”. En el marco del quinto Congreso Antimafia que se realizó en Esteban Echeverría, el capellán del Papa relató que sus actividades de lucha contra este tipo de delitos comenzaron con el pedido de Francisco: “Marcelo, quiero que la academia se ocupe de investigar el trabajo forzado, de las nuevas esclavitudes, de la prostitución y el tráfico de órganos”, le solicitó.
Para Sánchez Sorondo “el punto fundamental” estuvo en “crear un movimiento global a través de los alcaldes ya que son la gente para la gente, los que a defienden y los entienden”: “Vinieron representantes de todo el mundo y firmaron un documento que conceptualizaba que el crimen organizado es delito de lesa humanidad”, afirmó.
“La Organización Internacional del Trabajo, publicó un informe que habla de 60 millones de víctimas del trabajo forzoso y la prostitución. Si bien la mayor parte es trabajo forzoso el 80 por ciento de los 150 mil millones de dólares que gana, viene de la prostitución. Es un crimen de lesa humanidad, al que hay que rebelársele, darle batalla y erradicarlo”, opinó y detalló.
En diálogo con DiarioConurbano.com, aseguró que para combatir estas cuestiones, es necesario “copiar modelos”: “El caso de México es para copiar si hablamos de trabajo forzoso: realizan un control de las empresas en el que se fijan si sus trabajadores, hacen sus tareas en condiciones dignas. El tema de la prostitución es más difícil, pero hay que buscar un modelo de reinserción de las víctimas en la sociedad”
Durante el evento, el obispo disertó sobre la situación internacional del delito mafioso junto a diferentes referentes kirchneristas que integraron el panel. Frente a esta postura ideológica opinó:“El peronismo parte de un punto fundamental que es la justicia. Las bienaventuranzas, que es el programa del Papa, están todas atravesadas por la justicia. Perón era catequista, entonces ¿de donde aprendió el sentido justicialista? Yo creo que de la iglesia”.


