Bajo el lema «Para que todos comencemos las clases», la institución comenzará el próximo lunes 13 de este mes la iniciativa solidaria que busca recaudar útiles, guardapolvos, zapatillas y mochilas para que los chicos de las escuelas públicas de Monte Chingolo empiecen las clases con todo el equipamiento necesario. En diálogo exclusivo con DiarioConurbano.com la presidenta del establecimiento y docente local Liliana Carísimo reconoció la función social que tienen como educadores y confesó que la meta es “continuar con la inclusión como algo irrenunciable”. Recibirán las donaciones en la biblioteca, General Pintos 4752 (ex-estación de trenes de Monte Chingolo), de lunes a viernes entre las 10 y las 16 hasta diciembre.
Cada vez falta menos para el primer día de clases y desde la Biblioteca Popular Monte Chingolo trabajan a contrarreloj para que los más chicos puedan volver a las aulas sin necesidades de útiles o indumentaria y de paso ayudar para que en sus casas puedan tener mejor calidad de vida en una iniciativa que se articula con los encuentros culturales y populares que realizan cada año.
Liliana Carísimo, una de las voces cantantes de la iniciativa reveló que los motivos de la colecta radican en la imposibilidad de varios padres de brindarles a sus hijos todo lo necesario para comenzar el ciclo lectivo de la mejor forma, ya que la ayuda monetaria de la Asignación Universal por Hijo (AUH) de 1103 pesos y la Ayuda Anual Escolar de 808, se vieron licuadas por la inflación ante los elevados costos de artículos esenciales como los guardapolvos.
“A partir de las necesidades que no se ven totalmente cubiertas como lo venía haciendo hace doce años, nos vimos en la necesidad de arrancar con ésta campaña”, apuntó la Presidenta de la Biblioteca al tiempo que bregó por aulas llenas.
“Necesitamos a los pibes adentro de la escuela y teniéndolos con sus útiles, mochilas, zapatillas y guardapolvos”, afirmó al tiempo que indicó que “los chicos a veces vienen en ojotas, sin medias”, algo que “hace muchísimo no sucedía”.
En cuanto a la ayuda estatal, Carísimo aseguró que es insuficiente al ser derrotada en la pelea contra la inflación después de mucho tiempo donde no sólo alcanzaba para que los padres equipen a sus hijos sino que además rendía para llevar algo de comida a la mesa. “Con el panorama diferente al de otros años, vimos la necesidad de ésta colecta”, puntualizó.
“La asignación universal garantizaba que los chicos estén en las escuelas y tuvieran salud. El año pasado los padres volvieron a pedir los guardapolvos porque era un costo importante, cambiaron los valores”, consignó.
En ese sentido, la docente aseveró que “si vos le podés facilitar el guardapolvo, ese dinero le va a sumar para su dieta y que no sean solo hidratos de carbono”, ya que “cubriendo esto, es un kilo de carne más para la mesa de los pibes” y así puede volverse a tiempos pasados cuando “al chico le quedaba el resto de la AUH para comprarse el yogurt” a diferencia de la actualidad donde “el dinero es ínfimo”.
A su vez defendió el rol que tiene junto a sus pares: “Como educadores podemos cubrir junto a la generosidad de la gente que le sobra una mochila, un par de zapatillas usadas que por ahí va a renovar porque tiene la posibilidad de renovar para sus chicos por unas nuevas”.
“Nuestra responsabilidad ciudadana también es estar con los pibes para que tengan la cara de felicidad por la carpeta completa o el cuaderno nuevo, su cartuchera con lápices de colores. Es una cuestión de dignidad de las familias que históricamente están con nosotros”, culminó la presidenta de la Biblioteca Popular Monte Chingolo.
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