Pablo Miño tenía 42 años cuando el pasado 12 de noviembre fue a bailar a un boliche de Quilmes, y la familia denunción que fue atacado por un grupo de patovicas del lugar. Tras agonizar un mes internado Hospital El Cruce Néstor Kirchner de Florencio Varela, falleció en las últimas horas por una arritmia consecuencia de las distintas secuelas que la golpiza le generó en su cuerpo.
Margarita Miño, hermana de la víctima, relató a Diarioconurbano.com que “a él lo golpearon entre tres y cinco patovicas y lo tiran en la vía pública dejándolo en estado de inconciencia” del cual se recupera sin asistencia médica, y por sus propios medios Pablo Miño se dirige a su casa. Al día siguiente fue intentando de urgencia en el Hospital de Oñativia de Rafael calzada “por fuerte dolores de cabeza y queda internado en observación”. Allí le hacen una tomografía en el cual se ve un derrame, y al seguir con fuertes dolores, “deciden tenerlo con medicación porque estaba lúcido” y los dolores eran insoportables.
“Él estuvo lúcido una semana, yo lo cuidaba en el hospital y me hablaba, me decía que adentro – del boliche – le habían pegado. Después salió y escuchaba desde el piso que decían ‘tirale agua’ y sirenas. Siempre mantuvo el mismo relato” indicó su hermana.
Una semana después del hecho, Miño se descompensa y es trasladado al Hospital El Cruce, donde fue operado de urgencia y donde permaneció en coma hasta el momento de su muerte. “En el hospital nos decían que pasándole medicación iba a disolver del derrame, pero no pasó, iba empeorando, hasta que entró en coma”. En el Hospital El Cruce “se le deterioraron los riñones, tenía respirador, le pusieron un sensor en la cabeza” para intentar mejorar su salud, pero fue en vano.
Ahora la familia busca saber “quien regula los boliches bailables y quien cuida a los ciudadanos que van a divertirse. En vez de ser contenidos, les dan una paliza y los dejan en la vía pública”. La denuncia correspondiente se realizó frente a la Fiscalía 5 de Quilmes, “donde supuestamente se pidieron las cámaras de seguridad tanto del boliche como de las avenidas” cercanas al boliche, aseguró Margarita Miño.
Pablo era papá de cuatro nenes y remisero, y su familia busca que se haga justicia por él y su familia. “Nosotros queremos que no sea una muerte impune, que se haga justicia. Necesitamos que se haga público y se viralice para que no quede impune” indicó Miño, y pidió al Gobierno Provincial “que se haga cargo de lo que no controla ni regula”.
