Un hombre fue condenado por la muerte del pequeño hijo de su pareja a 5 años de prisión. Los jueces consideraron que Emiliano Solís tuvo intención de lesionar al pequeño de casi 2 años de edad, pero no matarlo. La decisión fue tomada por el Tribunal Oral en lo Criminal 10 de Lomas de Zamora. Pidieron investigar al Hospital Meléndez para determinar si sus profesionales pudieron haber alertado sobre los maltratos que recibía la víctima, cuando lo atendieron.
Solís, de 29 años, estaba detenido desde abril del año pasado por la muerte dudosa que había tenido el hijo de su pareja, Santino Bermúdez, y fue condenado este miércoles a 5 años de prisión por homicidio preterintencional calificado.
Según informaron fuentes judiciales a Diarioconurbano.com, los jueces encontraron en las declaraciones de los testigos pruebas suficientes para asegurar que Solís lesionó al pequeño de un año y once meses. Dicha pena se aplica cuando hay intención de lesionar y hay un resultado no querido pero previsible que puede causar la muerte.
En la misma línea, los magistrados presididos por la jueza Susana Mabel Silvestrini, ordenaron investigar al Hospital Lucio Meléndez, en Adrogué, por la precaria atención que recibió Santino en la primer visita que realizó a dicho establecimiento. Siguiendo la idea de la defensa de ambos acusados, si el Hospital hubiese realizado los estudios necesarios, se hubiese detectado a tiempo cuál era la razón por la que Santino se encontraba mal de salud, y se hubiese podido salvar su vida.
La madre del pequeño también había sido detenida en el momento de la muerte de su hijo, pero fue absuelta hace dos semanas dado que los jueces que llevaban adelante la causa no encontraron elementos suficientes para probar su participación en la muerte del pequeño, no estaba probada la participación en los castigos como para determinar la autoría de la muerte.
El 14 de abril del 2015, Rosa Corbalán – madre de Santino – y Emiliano llevaron a Santino al Hospital de Guernica luego de que al pequeño – según dijeron – se le cayera encima una parrilla y tuviera tres días de intensos vómitos y convulsiones, en la vivienda en la que se encontraban, en la calle Oncativo, en Glew. Al llegar al hospital, el niño sufrió tres paros cardiorrespiratorios que culminaron en su muerte. El personal del lugar se vio obligado a realizar la denuncia luego de percatarse de los distintos golpes y hematomas que Santino presentaba que no coincidían con el relato de la parrilla.
El fiscal ante Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 10, Jorge Bettini Sasone, había asegurado en sus alegatos que Santino murió por “golpes causados por terceros y desatención de los mismos”, y se los atribuyó a una conducta violenta de Solís y al “abandono de persona” por parte de Corbalán.
La defensa siempre aseguró que ambos integrantes de la pareja se preocuparon por la salud del pequeño Santino, y acudieron tres veces, al menos, a centros médicos de la zona para una atención adecuada.
Según los alegatos que se presentaron días atrás, para las abogadas defensoras Santino falleció por una “sepsis generalizada” debido al retraso del diagnóstico y tratamiento necesario que se realizó por parte del personal médico que atendió al menor durante aquel fin de semana y no los “supuestos golpes generados por terceros o el abandono de persona” que acusaba la fiscalía
