Una fiscal de Lomas de Zamora pidió 8 años de prisión para un hombre acusado de asaltar a una anciana de 78 años, quien tras ese hecho falleció de un paro cardíaco. Fuentes judiciales señalaron a DiarioConurbano.com que durante el juicio los médicos hicieron aseguraron que la víctima sufría problemas cardíacos previos por lo que no quedó comprobada la intención de matar del acusado.
El pedido de 8 años de prisión fue realizado por la fiscal Marcela Dimundo ante el Tribunal Oral en lo Criminal 2 de Lomas de Zamora, al encuadrar el hecho como “robo agravado por escalamiento”.
El imputado, Eduardo Nicolás Vera, de 28 años, formaba parte de una banda delictiva de Mar del Plata que, a través de datos cruzados con contactos lomenses, asaltaba a ancianos locales y se llevaban lo robado a la ciudad balnearia.
El hombre llegó al juicio oral imputado por “robo con homicidio resultante”, luego de que Jorgelina Carnevalle, de 78 años, falleciera como consecuencia del robo que sufrió en su hogar de Lomas de Zamora el año pasado, de un paro cardíaco.
Los médicos que declararon en el juicio – indicaron las fuentes consultadas – explicaron que la víctima tenía antecedentes cardíacos y que el susto provocado por el robo le provocó el paro cardíaco. En este sentido, la fiscal hizo una de las acusaciones más duras por robo al no poder acreditar la intencionalidad de Vera de causarle la muerte a la anciana.
Jorgelina Carnevalle, de 78 años, fue encontrada muerta por su hijo en la habitación de su casa en Tomás Iturrioz y Juan Larrea, Lomas de Zamora, luego de haber sufrido un robo en esa vivienda, el 12 de julio del año pasado. Según el hijo de la víctima y testigo en la causa, Vicente Papaleo, pasó por la casa de su madre el 13 de julio luego de no haberse podido comunicar con ella en todo el día y encontró a Jorgelina “tirada en el piso, boca arriba, con un raspón importante en la cara, sangre en la boca y toda la casa revuelta”.
Los peritos que llegaron horas más tarde al lugar encontraron huellas en la casa, en la habitación de Gina – como le decían sus conocidos – en un mueble del comedor y en una botella que más tarde se comprobaría que pertenecían al imputado, dado que tenía antecedentes y el sistema policial ya contaba con sus huellas.
Si bien en un principio se había negado la idea de un robo previo a la muerte, se logró constatar que en la casa de la víctima faltaba “un reloj antiguo y joyas de oro” sumado a que la policía encontró huellas en toda la casa y una campera verde que no pertenecía a nadie de la familia.
En la instrucción, las pericias indicaron que la mujer no murió directamente por algunos golpes recibidos sino que fue la tensión del robo la llevó a tener un paro cardiorespiratorio que le ocasionó la muerte. En los próximos días el TOC 2 de Lomas de Zamora dará a conocer la sentencia.
