El alejamiento del concejal lomense Julio Rivero del bloque del Frente para la Victoria – PJ (FPV-PJ) evidenció el quiebre dentro de la fuerza, que ya había sucedido en Lanús y Almirante Brown, como réplica de las divisiones internas que mantiene el peronismo desde el 10 de diciembre pasado. El conteo de bancas y el tejido de alianzas para mantener el poder que buscan los dirigentes.
Los coletazos de los desmembramientos a nivel nacional y provincial tardaron en llegar a los municipios del Sur del Conurbano bonaerense, pero sus manifestaciones ya son contundentes. Desde el cambio de gobierno hasta hoy tanto en Lomas de Zamora como en Lanús y Brown, el FPV perdió representación en los respectivos concejos deliberantes como consecuencia de las pujas políticas macro, pero también de los vaivenes municipales.
El quiebre más reciente es el de Rivero, que dejó el bloque oficialista para formar la bancada unipersonal Frente Nacional y Popular con el aval político de MILES por Tierra, Techo y Trabajo, luego de que el titular del FPV-PJ, Sergio Oyhamburú, vituperara al kirchnerismo.
La salida de edil que responde al diputado del Parlasur Gabriel Mariotto fue anunciada durante un asado con dirigentes y militantes kirchneristas que son muy críticos del intendente, Martín Insaurralde, por el propio Mariotto, viejo enemigo político de MI. Si bien el detonante fueron los dichos de Oyhamburú, la pelea tiene larga data y ha recrudecido en el último año con cruces verbales y algunas votaciones de Rivero a contramano del bloque.
La nueva composición del HCD lomense obligará al oficialismo, que todavía debe resolver el problema con su titular puertas adentro, a fortalecer sus alianzas con otros sectores dentro del Legislativo ya que quedará con 11 representantes (cinco ostenta Cambiemos, tres el Frente Renovador-UNA, dos el Frente Renovador de Juan Carlos Véliz y una la Unión Cívica Radical, el GEN y Rivero). El ojo estará puesto en ver el comportamiento de Rivero y las negociaciones con los dos bloques del massismo, con los que ya se han mostrado acercamientos.
El panorama peronista en Lanús es más adverso aún. A la perdida de la intendencia en las últimas elecciones se le sumó un bloque que a pesar de ser primera minoría vio inertes sus acciones frente al acuerdo entre el Frente Renovador (FR) y gobierno local.
Con ocho concejales (siete en interbloque con Daniel Piccolo de Descartes Sindical), el FPV-PJ superaba en número a Cambiemos y el massismo, fuerzas principales en el HCD, no obstante, no obtuvo la vicepresidencia del cuerpo y se encontró con un arco opositor que acompañó sistemáticamente las propuestas del oficialismo.
Asimismo, hacia adentro las diferencias empezaron a aflorar y quedaron a la vista con las votaciones en disidencia de Omar López y Piccolo. La situación terminó con la salida de López para formar el unibloque del Partido Justicialista y la ruptura del acuerdo con el representante de Descartes Sindical, quienes mantienen una alianza.
Sin embargo, las discrepancias continúan entre los seis ediles que mantienen su lugar dentro de la bancada. El hecho quedó reflejado en la votación de un proyecto de interpelación al secretario de Seguridad local, Diego Kravetz, impulsado por el Frente Renovador, donde los ediles Aldana Damone, Mariano García y Gustavo Magnaghi rechazaron el tratamiento sobre tablas mientras que Héctor Montero (presidente del bloque), Luciana Augustavicius y Jorge García votaron a favor.
El horizonte del FPV-PJ lanusense se ve nuboso y difícil de dilucidar. El comportamiento en las sesiones del concejo serán una pauta de cómo continúa la situación de un bloque que comenzó el año legislativo como primera minoría y hoy está a un paso de ser la tercera.
En Brown el panorama es un poco más tranquilo porque la pérdida de tres concejales no repercutió en la mayoría simple que tiene el Frente para la Victoria con la voluntad de 14 representantes.
El ex intendente Daniel Bolettieri se coló en la lista definitiva de las pasadas elecciones gracias al sistema de combinación de boletas de precandidatos pese a jugar las PASO con el perdedor Darío Giustozzi y accedió a un escaño. Pero desde un principio marcó algunas distancias con el oficialismo, que se terminaron materializando en su salto a un monobloque de influencias massistas.
La anunciada partida de Bolettieri arrastró poco tiempo después al expresidente del cuerpo Alejandro Torres y a la concejala Mabel Benítez, los tres de raigambre giustozzista, que pasaron a conformar el unificado bloque del Frente Renovador-UNA (con seis asientos). Si bien fueron criticados por sus ex compañeros, el cambio no revistió demasiada importancia en un HCD que se maneja mucho más fluido que los vecinos. La única modificación se dio en la correlación de fuerzas opositora, debido a que el FR pasó a ser el bloque más fuerte y relegó a Cambiemos (cuatro ediles).
“Es imposible que llevemos la discusión a fondo en los municipios sin afectar la gestión de los intendentes”, le afirmaba a este medio tiempo atrás un concejal del Frente para la Victoria (FpV) del sur del Conurbano. El escenario ha cambiado.
