En la tercera jornada debate se escuchó el testimonio del padre de Romina Acuña, la joven de 20 años asesinada en octubre de 2010 en Ministro Rivadavia, partido de Almirante Brown. Por el homicidio está siendo juzgado Silvano Maidana, vecino de la familia Acuña. “Fueron más de 15 o 20 disparos”, aseguró el hombre. (Foto Archivo: Fiscal de juicio, Marcela Dimundo)
Al comienzo de la audiencia la fiscal de juicio Marcela Dimundo manifestó que se oponía a la incorporación como prueba del video aportado este miércoles por la testigo Romina Maidana, al considerar que “no se puede comprobar fecha ni horario” de la filmación y que el origen del pendrive es “incierto”. En tanto, la defensora del acusado, María Fernanda Mestrin insistió con mostrar el material. Finalmente, los jueces del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de Lomas de Zamora decidieron incorporarlo.
En su testimonio Andrés Acuña, padre de Romina Acuña, declaró “mi hija salió con la moto a comprar cigarrillos. Después regresó, tocó bocina y, cuando salimos a abrirle el portón, vino un montón de gente que disparaba”.
“A mí me dieron un tiro en la pierna y a mi hijo Alejandro en la mano. En eso, veo a mi hija desvanecerse. Cuando me acerqué a ella, a los primeros que vi en el grupo fue a Silvano y Manuel Maidana”, aseguró.
Acuña explicó al jurado que del grupo de personas que los atacó “la mayoría tenía armas”. “Fueron más de 15 o 20 disparos seguro. Fue una balacera, de milagro solo recibí un disparo en la pierna y mi hijo en la mano, podía haber sido peor”, señaló.
En otro orden, manifestó que, los disparos comenzaron horas antes del homicidio ocurrido el 10 de octubre de 2010 en la calle Rufino Córdoba al 700, del barrio Ministro Rivadavia, en Burzaco. “A eso de las 20, ya había tiros. Se llamó a las fuerzas y cuando vinieron nos dijeron que eran pirotecnias”, recordó.
Por su parte, Romina Maidana, quien este miércoles declaró que se encargaba de grabar “todo lo que pasaba en su casa” volvió a declarar a pedido de la fiscalía para que explique sobre la filmación. “Grabé sola los videos y después se los pasé a mi tía Adriana para que lo guarde, apenas terminaron los quilombos”, expresó.
Luego el tribunal ordenó que se exhibiera la prueba fílmica y grabación aportada por la sobrina del acusado. Sin embargo, por la calidad de la imagen, no pudo ser proyectada para el público presente en la sala. Solo pudieron ver el contenido, los jueces y las partes, desde una computadora.
De la filmación, el público solo pudo escuchar un audio que, según explicó la testigo Maidana, se trataban de “tiros”.
