Estas organizaciones, surgidas mayoritariamente durante las décadas del 80 y 90, reciben con preocupación los efectos del tarifazos que afectan al país. Si bien las medidas judiciales le pusieron freno a los aumentos en los servicios públicos, la angustia sobre la resolución del caso y un oscuro horizonte de las entidades intermedias ante eventuales modificaciones en el cuadro tarifario pusieron en alerta a un sector que funciona junto a la vida vecinal, y que incluye a grandes y chicos en acción.
Este es el caso de la Sociedad de Fomento Recreativo y Social Domingo Faustino Sarmiento, ubicada en Monteagudo 1539 de la ciudad lomense de Banfield. Allí se llevan a cabo muchas actividades, tanto para adultos como para niños, entre las cuales se destacan el programa Fines -para concluir estudios secundarios incompletos-; fútbol; hockey; boxeo; gym; y ritmos latinos; entre otras variadas actividades.
DiarioConurbano.com habló con la encargada de la Sociedad de Fomento, Gisela Arrendondo, contó que no reciben “ningún tipo de ayuda” por parte del Estado, y que afirmó que tampoco pudieron acceder a la tarifa social.
Estas organizaciones no gubernamentales sienten que están siendo “dejadas de lado” por las entidades estatales, al igual que muchas otras instituciones que hacen actividades sociales y sin fines de lucro. Por ese centro social y vecinal son aproximadamente 500 las personas que asisten por semana, aunque el número aumenta a 600 durante jornadas especiales de festividad.
“Hoy en día subsistimos gracias al esfuerzo y colaboración del barrio, además de rifas o eventos para mayor recaudación”, destacó Arredondo, con evidencias del desgaste que genera poner el hombro de manera diaria para apenas poder abrir día a día sus puertas.
Esta situación se repite en muchos otros barrios, en lugares que son importantes para los vecinos ya que representan un lugar de contención y de trabajo social, y que esperan que sean tenidos en cuenta, ya no sólo para ser auxiliadas en sus necesidades sino para no recibir un empujón que las deje afuera del juego, con el temor más grande que las angustia: el tarifazo.
