Un fiscal pidió 15 años de prisión para un joven acusado de participar en el crimen de un comerciante de nacionalidad china y su hijo, asesinados a balazos, al resistirse a un robo en el barrio San José de Temperley, en mayo de 2014. La fiscal Marcela Dimundo solicitó al Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de Lomas de Zamora que se condene a 15 años de prisión a Nicolás Andrés Rodríguez Ramos, por el delito de “robo agravado con el empleo de arma de fuego en grado de tentativa en concurso ideal con homicidio” por el asesinato de Chuping Huang de 22 años y Fenping Huang de 48 años, el 26 de mayo de 2014.
Para Dimundo se encuentra “probado” la participación de Rodríguez en el hecho. “No tengo duda de que Rodríguez ese día no estuvo en el hospital Oñativia en el horario que sucedió el hecho”, aseguró. Cabe recordar que la defensa intentó comprobar que en el momento del doble crimen, el imputado se encontraba trabajando, en el hospital Arturo Oñativia, de Rafael Calzada, donde se desempeñaba como camillero.
“Del supermercado al hospital hay unos diez minutos de distancia, aproximadamente. El imputado en su declaración, no se atribuyó el viaje de traslado del paciente, asentado en el libro de novedades por la enfermera Cami. Cami y el chofer de la ambulancia Roldán, mintieron”, indicó la fiscal.
Y añadió: “Roldán estaba en Monte Grande a esa hora y el paciente Alegre, a quien supuestamente habían trasladado a su domicilio, no existe en ningún registro del hospital Oñativia”.
En ese sentido, la representante del Ministerio Público pidió que se investigue por “falso testimonio” a la enfermera Analía Cami y al chofer de la ambulancia Víctor Roldán. Este martes, antes de los alegatos, Roldán volvió a declarar para explicar sobre el libro de movimiento de ambulancia y aclarar registros de viajes, horarios y kilometrajes.
Este martes, también fue citado Pedro Giménez, quien fuera el director del hospital Oñativia, en el momento del hecho. Giménez, dejó en claro que “costaba mucho que los choferes dejaran asentado en el libro lo que sucedía en el día. No son prolijos”.
No obstante, Silvia Guaranda, quien se desempeñaba como jefa de personal del Hospital Arturo Oñativia, había asegurado en uno de los debates, que en el momento en que ocurrió el homicidio los empleados registraban su ingreso al hospital a través de una tarjeta magnética y confesó que existía algunas irregularidades como que “un compañero fichara por otro”.
Para la fiscal, quedó comprobada la participación del imputado en el crimen porque la fisonomía del acusado señalado por algunos testigos, aunque quedó acreditado que “el que realizó los disparos fue el acompañante de Rodríguez”.
Por su parte, el defensor del imputado, Pablo Nesci, pidió la absolución de Rodríguez y planteó que la participación del imputado resulta “huérfano de toda prueba que conduzca a una certeza positiva”.
Y aseguró que de los 12 testigos que pasaron por la audiencia de debate, “un solo testigo, dijo que mi defendido estuvo en el hecho y es la esposa de la víctima. Sus dichos han pasado por doble mecanismo de traducción, porque no habla bien el idioma y eso pone en fiabilidad sus dichos”.
Como planteo subsidiario, el defensor, manifestó que en caso de que el tribunal condene a Rodríguez, lo haga por “robo agravado con uso de arma de fuego en grado de tentativa”.
En sus últimas palabras, antes de la sentencia, que será la próxima semana, el imputado expresó: “Le pido a dios que se haga justicia por mi familia y por las personas que murieron”.
El hecho ocurrió el 26 de mayo de 2014, alrededor de las 18.45, en un supermercado de la calle Santa Ana al 1400, en el barrio de san José, en Temperley. En ese contexto, dos sujetos se dirigen a la caja y exigen a los comerciantes la recaudación del día. El comerciante y su hijo se habrían resistido al robo y fueron atacados a balazos, por los ladrones.
Tras el ataque, los “motochorros” escaparon del lugar y las víctimas fueron trasladadas al Hospital Gandulfo de Lomas de Zamora, donde murieron a causa de las heridas que recibieron.
