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El futuro en la Ciencia y Salud: Próxima estación, Marte

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Lanese MarteA falta de algunos días para terminar el 2015, en materia de ciencia la noticia más importante parece ser un paper publicado a fines de setiembre, que confirma la presencia de agua líquida en Marte. A través del análisis de miles de imágenes, los investigadores lograron dar con evidencia de que en algún momento en lo que se denominan RSL –líneas recurrentes en pendientes –corre agua en forma líquida. El hallazgo abre la puerta para una posible colonización del “planeta rojo”, ya que la presencia de agua permitiría algún tipo de cultivo en un futuro. Pero además vuelve a interrogarnos sobre una pregunta que la humanidad vienen haciendo, sin encontrar respuesta: ¿estamos solos en el universo?

El trabajo de los investigadores del Instituto Tecnológico de Georgia, en Estados Unidos, fue publicado en Nature Geoscience (1), y descubrió la presencia de sales en esos lechos que en las imágenes parecen ser los RSL. En concreto, a través de imágenes captadas por el espectrómetro CRISM, se determinó que hay sales en la superficie, lo que hace pensar que en algún momento se mezclan con el agua, permitiendo su estado líquido a baja temperatura.

Analizando unas 300 mil imágenes tomadas por CRISM, se logró dar con los minerales que forman parte del lecho de los cráteres Palikir, Hale y Horowitz y el Coprates Chasma. Los resultados muestran la presencia de sales hidratadas, que permiten que el agua permanezca líquida a temperaturas muy bajas, de hasta 70 grados bajo cero. Esto demuestra que en algún lucgar “hay una fuente de agua líquida”, y que Marte está “geológicamente vivo”. Se sospecha que esta fuente de aparente vida es subterránea, ya que en la superficie el planeta es muy hostil a la vida, incluso la microbiana. Las temperaturas extremas y las radiaciones solares (que a diferencia de la Tierra no cuentan con la resistencia del magnetismo, que no existe en Marte) hacen que cualquier forma de vida tenga serias dificultades, al punto de ser casi imposible.

No es la primera vez que se anuncia la presencia de agua en Marte. Ya en la década del 70, la sonda Mariner 9 llegó a suelo marciano, y obtuvo imágenes de cañones y lechos de ríos que sugerían que el agua había fluido sobre la superficie, fue el primer indicio de agua, que varias veces se replicó en estos años.

“Han sido necesarias múltiples misiones durante varios años para resolver este misterio y ahora sabemos que hay agua líquida en la superficie de este frío y desértico planeta”, sostuvo luego de la publicación de paper Michael Meyer, jefe científico del programa de exploración marciana de la NASA. Para el especialista, “parece que cuanto más estudiamos Marte, más aprendemos de cómo la vida podría sustentarse aquí y dónde hay recursos para sustentarla en el futuro” (2). Sus palabras abren la puerta para la esperanza de llegar a colonizar Marte, el próximo desafío de la exploración espacial.

A la conquista del planeta rojo

La nueva presencia de agua abre la discusión sobre si será posible poblar Marte. Los vuelos tripulados ya están programados: entre el 2035 y el 2040 se estima que llegarán los primeros humanos al planeta. Quienes hayan visto Misión Rescate (3) imaginarán las difíciles condiciones que deberán afrontar esos astronautas. Más allá de los reconocibles recursos del cine, la película de Ridley Scott es un interesante ejercicio para reflexionar sobre la posibilidad de ir a la conquista del planeta rojo.

“Independientemente de si es potable, es agua. Podría tratarse con alguna técnica para que pueda ser de consumo humano. Más allá de la calidad del agua, el hallazgo es muy importante en sí”, explicó Pablo de León, el ingeniero aeroespacial argentino de 50 años que trabaja hace décadas en la NASA. “El hecho de que haya agua, significa que pudo haber vida en Marte o que puede llegar a haberla. Por otro lado, incrementa nuestro interés en el planeta y su posterior colonización. El agua tiene oxígeno, lo que significa que podría llegar a haber un establecimiento permanente de una colonia en el planeta rojo”, reveló.

En este sentido, subrayó: “Si hay dos planetas del sistema solar que tienen agua, entonces esto multiplica la posibilidad de que haya vida en más lugares del universo”. El hallazgo de agua también significa que podrían realizarse cultivos directamente en Marte. A pesar de que el suelo tiene percloratos, que matarían a las plantes, podrían utilizarse fertilizantes especiales. Con optimismo, de León explica: “incluso, podría utilizarse la técnica de hidroponía, que es plantar simplemente en agua” (4).

Lo cierto es que la conquista está en marcha. En una charla con el autor de este texto, el médico argentino Daniel Vigo, que trabaja en el proyecto Mars 500 (la iniciativa de la Unión Europea y la Agencia Espacial Rusa para llevar humanos a Marte), reconoció que “las grandes exploraciones nacieron de un interés económico o político”. “El viaje de Cristóbal Colón fue económico, y la llegada del hombre a la luna, político. Pareciera que semejante inversión en recursos financieros y humanos no se justifican sólo por el resultado científico”, me explicó, un tanto escéptico.

¿Hay alguien allá?

Lo que parece claro es que el hombre conquistará Marte, como lo hizo en su momento con la Luna. Lo que no se podrá resolver es saber si existió en algún momento vida, o si esa vida se estaba desarrollando, y la llegada humana la interrumpió (o no). Será un gran paso pero tal vez no alcance para saber si en los confines del universo hay otra forma de vida, la gran pregunta que persigue a la humanidad. Se sabe que el universo en general es hostil para la creación de vida, y que el desarrollo en la Tierra tiene tintes de milagroso. Sin fomentar las teorías creacionistas, las condiciones que permitieron el desarrollo de la vida son tan extraordinarias, que pese a lo basto del universo, parece difícil que se repitan. Si la fuerza nuclear fuerte (responsable de que protones y neutrones se mantenga unidos en los núcleos de los átomos) fuera un 2% más intensa, en el universo sólo se formarían moléculas de hidrógeno, lo que habría impedido cualquier tipo de vida. Así de delicado es el equilibrio que nos permite llegar, hace millones de años.

En la Tierra, estas condiciones fueron igual de singulares. Cuando comenzó la vida microbiana, se cree que en todo el planeta solo en 20 kilómetros cuadrados había condiciones para el desarrollo de ese germen de vida. El planeta es un lugar peligroso para crecer: de todas las formas de vida desde el principio de los tiempos hasta ahora, desde los microbios hasta los dinosaurios, el 99,5% desapareció. Sólo quedamos una minoría afortunada.

Pese a esto, ejemplos de vida en condiciones extremas abren l
a puerta de quienes están convencidos que hay vida más allá de lo que podemos ver. En la fosa de las Marianas, el lugar más profundo del planeta, se descubrieron unos tipos de anfípodos –son como unas gambas transparentes –que logran sobrevivir pese a la falta de luz solar, y la enorme presión del agua. Se sabe que el agua es especialmente difícil de soportar. A 4 kilómetros de profundidad, la presión equivale a 14 camiones de cemento cargados. Imaginen lo que puede ser a 11,3 kilómetros de profundidad.  Sin embargo, los heroicos anfípodos sobreviven.

Con este ejemplo, muchos se entusiasman en la búsqueda de la vida. Los miles de exoplanetas son la esperanza que más cala en los científicos. Desde que en 199 se descubrió el primer ejemplo de planeta por fuera del sistema solar (denominado HD 209458), cada año aparecen miles de candidatos que giran a una distancia correcta de su estrella, con la suficiente masa para mantenerse en órbita sin ser arrastrado al fuego de la combustión de la estrella, ni alejarse al punto de salirse del sistema. Allí dicen está el futuro de nuestra búsqueda.

En su libro Exploradores de futuro, el divulgador científico argentino radicado en España Juan Scaliter dice que “tras una veintena de entrevista y otras tantas o más lecturas de declaraciones de expertos, compruebo que ninguno duda de la existencia de vida en otros lugares del cosmos”. Lo que no hay acuerdo, prosigue, es saber si será “vida inteligente”, restos de esta u alguna otra manifestación.

Por mi parte, supongo que esa sospecha es cierta. Pero creo que la clave no es la vida, sino el tiempo. Si la vida en la Tierra tardo unos 3.500 millones de años en llegar a nuestros días, podemos suponer que la respuesta a la pregunta sobre la vida en el universo no es afirmativa o negativa, sino más bien temporal: no lo llegaremos a ver. Entre los primeros indicios teóricos de vida y el primer homo sapiens, pasaron 3.400 millones de años, una verdadera eternidad. Ese es un número inconmensurable, que ni como seres ni como raza podemos comprender.

No tendremos tiempo de saberlo, sería mi respuesta. Si desde 1950 el programa SETI envía señales de radio al universo en busca de vida extraterrestre, podemos decir que hoy alcanzó los 65 años luz de distancia. Si la frontera del universo conocido está a unos pocos 42 mil millones de años luz, las respuestas se achican. Sería como perder el auto en un estacionamiento, y tener que abrir uno a uno para encontrar el nuestro. Llevamos revisados 65 vehículos, nos quedan 2 mil millones. Parece demasiado para una sola civilización. La respuesta a la pregunta seguirá inquietando y moviendo a la ciencia, pero deberemos pacientes. Como suelen decir los físicos, “no le tememos a al muerte, le tememos al tiempo”.

 

Referencias

1-http://www.nature.com/ngeo/journal/v8/n11/full/ngeo2546.html

2-http://elpais.com/elpais/2015/09/28/ciencia/1443439163_437281.html

3-https://www.youtube.com/watch?v=bPM7mjLY0ZU

4- http://www.lanacion.com.ar/1831944-que-haya-agua-significa-que-puede-haber-vida-en-marte-asegura-el-ingeniero-aeroespacial-pablo-de-leon

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