Otra vez, Son Acuña sorprende al Pibe con una historia, pequeña, íntima pero reveladora de la importancia de algunas decisiones en la vida. Uniformes, amores, deseos, y rupturas sobrevuelan – o navegan – este relato de Pablo Pallás.
El pibe está muy atento a la confesión de Don Acuña que arranca diciendo:
-Escuchame bien Pibe, no tengo nada contra los marineros. Hay marineros mercantes, hay modernos marineros que son profesores de educación física o camareros que trabajan en los modernos viajes en cruceros, pero también hay marineros que hacen la carrera militar, como los aviadores, muchachos que se acercaron a las fuerzas armadas en busca de otra cosa, por ejemplo los marineros buscan navegar y cruzar las fronteras por los mares.
Navegar en este caso, se puede hacer desde distintos lugares, pero algunos eligen la carrera militar para ello, no tengo nada en contra de eso, quizás por una cuestión generacional me despierta cierta desconfianza que algunas personas elijan esas carreras, sobre todo por todo lo ocurrido en nuestra historia reciente, pero esa cuestión se la podemos dejar a un historiador o a un sociólogo, mi tema es puramente literario.
En Lomas de Zamora tenemos el Arroyo del Rey, que no es un lugar justamente para navegar, entonces Marcos, de quién te voy a hablar, quería navegar y soñaba con atravesar los mares con la Fragata Libertad. Marcos es miembro de una familia numerosa, muchos hermanos, su padre juez, como su abuelo. Su padre había sido un activista en los ochenta, en los albores de la democracia, a favor de enjuiciar a la última dictadura, él hizo mucho por el famoso juicio a la juntas en el gobierno de Alfonsín. Pero Marcos, su hijo, años después le confesó a su padre que quería ser marinero y pertenecer a una de las fuerzas armadas, quería navegar.
Al marinero se lo asocia a la aventura sobre algo tan inmenso como los mares, se piensa en Hemingway y todo lo que escribió al respecto. Al oficio de pescador, a la pesca con amigos, en fin, no era el afán de aventuras lo de Marcos, no puedo decir si conoció al Corsario Negro.
Conozco el caso de Marcos, porque tuve una novia, que justamente era la ex novia de Marcos, eso despertó en mi mucha curiosidad que la muchacha en cuestión me fue revelando poco a poco, ella era activista por las causas nobles y tenía un gran desapego por los uniformes, sobre todo los militares. Me contó cómo se enamoró de Marcos, eran muy jovencitos, sus primeros besos en la puerta de su casa, las costumbres de la buena familia de Marcos, la amistad que ella cultivaba con los hermanos de Marcos. Ella y Marcos, insisto, eran muy jóvenes e inestables emocionalmente, iban y venían en sus amores y en un punto importante de la relación se declararon novios para el resto de la sociedad. Marcos era un muchacho alto, bien parecido, rubio. Se atraían y rechazaban sistemáticamente, hasta que Marcos decidió hacerse marinero.
Esa novia de la que te hablo Pibe me contó que allí empezó a alejarse cada vez más de Marcos, principalmente porque no compartían la visión del mundo y para ella era una locura que él se hiciera marinero.
Intuyo que pasaron más cosas que esas el día que vi al marinero por primera vez, intuí muchas más cosas cuando vi al marinero por segunda vez con una novia española. Sospecho que esa novia que tuve no me decía toda la verdad.
Conocí a algunas chicas que las deslumbraban los uniformes, de todo tipo, militares, policías, sotanas, agentes de tránsito, me parecía descabellado, pero así era, les importaban los uniformes, chicas que no volví a ver y te digo más, alguna de ellas está casada con un uniforme.
La ex de Marcos, opinaba lo mismo que yo, que era descabellado, pero ahora no puedo estar seguro, el tema es que ellos rompieron, sin embargo cuando finalmente Marcos partió con la Fragata, ella lo fue a despedir. Quizás nunca imaginó que la tercera vez que lo vio conmigo, él se presentaría con la novia española.
Conozco la necesidad de muchos hombres y mujeres que eligen una carrera en una fuerza por necesidad, otros por vocación de servicio a la comunidad, digo hay uniformes para todos y los mismos no son ni buenos ni malos. Sabemos que pertenecer a una fuerza, o una organización uniformada conlleva responsabilidades que después de treinta años seguidos de democracia todavía hay que aprender, la historia es lapidaria en este sentido, el abuso de poder de parte de cualquier uniforme lamentablemente se sigue padeciendo.
Marcos no se encuadra en ninguno de estos parámetros, lo vi sólo tres veces y crucé con él dos palabras, pero conozco su historia. Marcos tiene un padre que le aceptó su decisión, una familia que lo banco a pesar de su elección, Marcos tenía una novia de quién escapar elegantemente, con un uniforme, por supuesto. Marcos recorrió el mundo con la fragata Libertad, Marcos tiene una novia española, Marcos tiene una camioneta, Marcos tiene cara de nene, Marcos es marinero, militar marinero, Marcos es joven pero es viejo, Marcos parece feliz pero encierra una tristeza, a Marcos le quedaba chica Lomas de Zamora, y no buscó un destino grande, buscó escapar, Marcos escapa en su velerito estacionado en el Tigre. Intuyo que Marcos no quiere a su ciudad.
El Pibe pregunta: -¿Don Acuña y su ex novia?
Don Acuña contesta mirando para otro lado: -Mira Pibe, esta es la historia del marinero, no de la ex novia de él, pero te resumo, después tuvo otros novios mucho más interesantes, hasta que llegué yo. Luego la vida, nuevos caminos, nos separamos, ahora tiene un nuevo marinero, pero no tengo idea si sabe navegar sin uniformes.
Por Pablo Pallás