La sentencia recayó en Carlos Carrizo quien formó parte de la banda de delincuentes que en agosto de 2011 asaltó y mató a comerciante, en su vivienda de Temperley. En un juicio anterior, por el mismo hecho, otros dos homicidas fueron condenados a prisión perpetua.
Un hombre fue condenado a 15 años de prisión por participar del crimen de Hernán Pécora cometido en agosto de 2011, quien murió luego de recibir dos tiros y una puñalada, en su vivienda de Pasaje Pérez al 100, en Temperley. En julio de este año, el tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4 condenó a dos jóvenes a prisión perpetua, por homicidio agravado, por el asesinato de Pécora.
La pena – dictada por el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de Lomas de Zamora – coincidió en el monto con la que había requerido la fiscal Marcela Dimundo la semana pasada durante los alegatos. En tanto el abogado de la familia Pécora había solicitado que se lo condene a prisión perpetua. Mientras que el defensor de Carrizo solicitó la absolución.
Fuentes judiciales informaron a DiarioConurbano.com que los jueces lomenses condenaron a Carlos Carrizo por el delito de “homicidio en ocasión de robo en concurso real con tenencia ilegitima de arma de guerra”.
La representante del Ministerio Público, indicó en su alegato, que de las pruebas que comprometían a Carrizo surgieron de “comunicaciones entre el nextel de Carrizo y el de Paniagua- el delincuente condenado por robo y homicidio- mientras ocurría el hecho”.
Todo comenzó cuando Pécora, un comerciante de 37 años, que -tenía locales de venta de bijouterie en Lanús y Adrogué- ingresaba con su Volkswagen a su domicilio, ubicado en Pasaje Pérez al 100 en Temperley, y fue abordado por dos hombres con arma de fuego, quienes lo amenazaron con fines de robo e ingresaron a su vivienda.
En ese contexto, Pécora forcejeo con los ladrones en el interior de su casa, ya que le exigían dinero y otros objetos de valor.
En tanto, los delincuentes -identificados como Ariel Paniagua y Elías Romero- le dispararon dos tiros y le dieron una puñalada al comerciante. En el lugar también estaba la esposa de la víctima, quien resultó con heridas leves por la pelea.
Luego del hecho, los delincuentes huyeron del lugar con dinero y una pistola Glok, calibre 40, propiedad de la víctima. Según se determinó, Carrizo les prestaba ayuda desde fuera de la casa a los dos hombres que asesinaron a Pécora.
