El comunicado del Obispado lomense que calificó de «criminal» la construcción del Bingo La Noria despertó opiniones dispares entre las dudas políticas del distrito, aunque todos rescataron la preocupación de la curia.
Desde el radicalismo, el edil Marcelo Pellegrini sumó su voz a los pedidos de la cúpula de la Iglesia lomense, mientras que desde el oficialismo aclararon que la responsabilidad de las salas de juego recae en la Provincia.
“Es muy importante la intervención de la Iglesia. Es una opinión muy significativa y creo que el Ejecutivo bonaerense de ninguna manera va a realizar esta transferencia. En esta nueva etapa hay que discutir la situación del juego”, sostuvo Pellegrini, en diálogo con DiarioConurbano.com.
Mientras que el concejal del Frente para la Victoria Claudio Menéndez apuntó: «desde el respeto la opinión del obispo, pero el municipio lomense no es quién habilita los bingos, sino que lo hace la Provincia de Buenos Aires».
El mensaje del Obispado fue publicado en la cuenta oficial de Facebook de la diócesis lomense e hizo foco en las consecuencias «terribles» de la adicción al juego.
«Permitirla y favorecerla es criminal, un crimen contra los más pobres, ya que si hay un lugar donde circulan miles, es en esa zona de nuestra periferia. No olvidemos que el juego desune y destruye familias, quiebra la autoestima de as personas, enferma y esclaviza”, considera uno de los párrafos más fuertes del documento.
“No se puede tener a una actividad perniciosa, que se alimenta de la tentación de la riqueza fácil y afecta a los más pobres, como los bingos abiertos las 24 horas y sin regulaciones de publicidad. Esta Iglesia es defensora de los pobres y lo expresó en el comunicado, es importantísimo”, afirmó Pellegrini en consonancia.
Y agregó: “Vamos a presentar un proyecto para respaldar y adherir al comunicado de la diócesis”
Por su parte, Menéndez estimó que la ludopatía es «una triste enfermedad que hay que tratarla con profesionales y seriamente»
«En mi opinión personal, y sin querer disentir con el obispo, creo que el ludópata va al lugar de juego sin importar donde esté enclavado», alegó.