La elección en Lanús arroja una perspectiva cerrada y tanto el Frente para la Victoria (FPV) como Cambiemos, con bases operativas a menos de media cuadra, muestran optimismo según sus fuentes de información.
Por Manuel Rodríguez
Máximo Paz e Hipólito Yrigoyen es la esquina que divide al medio la puja política del distrito. Es que el kirchnerismo y el macrismo aguardan resultados a corta distancia, tan corta como la que anuncian desde ambas fuerzas en la votación.
En el Consejo del Partido Justicialista, búnker del FPV, los militantes esperan la llegada del su candidato a intendente, Julián Álvarez, y presagian “una diferencia de entre tres y cuatro puntos”. Al igual que en la línea histórica de los comicios lanusenses, el peronismo obtendría buenos resultados en Monte Chingolo, Villa Caraza y otros sectores de la periferia.
De forma oficial, el primer dato, producto de una llamada del intendente, Darío Díaz Pérez, indicó una diferencia de tres puntos a favor de Álvarez sobre 60 mil sufragios. De fondo, una batucada y la transmisión en vivo de la señal de noticias C5N, generan el sonido ambiente de un lugar donde esperan la victoria, pero mantienen la templanza.
A pocos pasos, en un local del PRO sobre Hipólito Yrigoyen, fiscales de Cambiemos arriban con resultados y whatsapp es la herramienta predilecta para recopilar más información. Allí, no sólo hay voces esperanzadas con ganar el distrito, sino también con vencer en la provincia a partir de ver “mucho corte de boleta a Aníbal Fernández”.
Mientras el canal Todo Noticias (TN) relata los sucesos nacionales y provinciales, varios militantes anotan números en sus planillas de control y remarcan buenos resultados en el centro de Lanús y Valentín Alsina.
Ante un resultado cerrado, los circuitos 262 (Caraza) y 273 (Chingolo), que representan casi el 30 por ciento del electorado, son sitios claves para la definición.
Aproximadamente 50 metros separan a ambos búkers, pero las sensaciones son parecidas: confianza, esperanza y optimismo a la espera de resultados.