Insaurralde volverá a vestir la camiseta del Frente para la Victoria y si bien nunca se alejó del oficialismo, se considera una victoria del kirchnerismo. Sin embargo, las precandidaturas locales seguirán firme hasta junio, en donde se sabrá si el jefe comunal se queda en el pago chico o consigue el paraguas de Scioli para ir por la Gobernación. Antes de nacer, ya existen diferencias en el armado UCR-PRO por la aparición de una colectora duhaldista.
PANORAMA // Por Ariel Maciel
amaciel@diarioconurbano.com // @arielgmaciel
La novedad que días atrás reveló el presidente del Concejo Deliberante lomense, Santiago ‘Beto’ Carasatorre, ante un platea llena de sorprendidos kirchneristas se convirtió en una bomba política. La novedad de que Martín Insaurralde vestirá en las próximas elecciones la camiseta del Frente para la Victoria provocó el gesto distendido en el kirchnerismo. La confirmación llegó de parte del principal armador político que tiene el jefe comunal aunque desbarató un anuncio que parecía estar a medida del propio candidato.
Horas después, varios medios de comunicación de alcance nacional intentaron, sin éxito, confirmar de parte del propio Insaurralde la novedad que en la noche del miércoles difundió DiarioConurbano.com. “Habla por su propia cuenta”, repetían los asesores de prensa del municipio. Ahí surgió la pregunta: ¿Carasatorre, que supo cuidar los intereses políticos y de gestión en la ausencia de Insaurralde a pesar de varios cuestionamientos por el doble comando, era capaz de jugar solo en un anuncio tan importante?
“Se adelantó”, fue la respuesta de una fuente muy cercana al intendente, sobre el anuncio. Así, despejó la primera duda: no se cortó solo sino que comunicó una decisión antes de tiempo. Por tanto, la permanencia de Insaurralde en el FpV es un hecho. Y será ratificada por él mismo en un acto que se realizará en los próximos días, en compañía del gobernador Daniel Scioli.
Pero aún se espera por otra respuesta táctica: ¿será candidato a suceder a Scioli o garantizará su presencia en el territorio con una “reelección segura”? Para esa respuesta aún hay tiempo aunque hoy su decisión es Lomas de Zamora. De allí de la importancia de difundir a través de Carasatorre, el representante más importante que tiene en el peronismo, la decisión como modo de adelanto exclusivo para la militancia del PJ. Allí aparece una segunda acepción a la primera definición: fue enviado para que, “por su cuenta, le adelante a los compañeros la decisión”.
Hasta que no haya definición, seguirán con vida las candidaturas del jefe del Fútbol para Todos, Pablo Paladino; la funcionaria del Senado provincial; Laura Berardo; y el concejal y referente lomense del Movimiento Evita, Juan Francisco Navarro. El resto comenzará a ser parte como peón del ajedrez local. “Se va a definir todo en junio”, analizó uno de los candidatos en carrera.
Si Insaurralde se queda en Lomas, el juego es desparejo, aún cuando la indefinición de MI y su exposición mediática a través de la farándula le hayan generado la caída de su imagen. Ese traspié medido en encuestas le sumó vida a los otros kirchneristas, que vieron engrosar la intención de voto como referencia local del modelo nacional. Aunque aún queda tiempo de juego.
En tanto, la oposición busca rearmarse. Con viento a favor, la inevitable alianza entre radicales y macristas tiene techo alto para crecer aunque poco tiempo para instalar una impronta local que sea tractor que se sume al arrastre nacional de ambas fuerzas. La única que tiene armado propio y real es la Unión Cívica Radical. Pero sin siquiera ponerse en marcha, ya sufre de contracciones internas que amenazan su desempeño.
Sucede que el radicalismo, fuerza que logró reinstalarse en el Concejo Deliberante local, alerta de una intromisión del nunca retirado de la política Eduardo Duhalde. Por una compulsa de espacios y sin nombres de peso propio local, el PRO le dejaría el control de la lista de candidatos locales al ex presidente a través de una colectora en las PASO que esmerile el poder radical y se quede con varios lugares deliberativos.
En la memoria local están las experiencias del PRO-kirchnerismo, el armado que encabezó el ex menemista Carlos Fiorentino junto a su esposa, Viviana Arcidiácono, actual funcionaria de Scioli en el área de Seguridad, que debieron abandonar al macrismo por sus críticas a la conducción en el ámbito local de parte del jefe de Gobierno porteño.
Aunque el caso de Pablo Portell fue también emblemático, ya que aún desde la bancada del PRO acompañó al oficialismo en todas las medidas y ahora recayó en el armado de Sergio Massa en la Tercera Sección electoral de la mano de Juan José Álvarez. En ambos casos, el hijo del ex presidente de Banfield accedió a esos lugares por su cercanía con Duhalde, según confiaron fuentes cercanas al ex primer mandatario.
Así, el verano del 2015 será recordado por los vaivenes políticos que hicieron avanzar y retroceder sin ritmo ni rumbo fijo a las fuerzas locales. Marzo promete desempolvar la campaña y mostrar a aquellos que jugarán su carta en agosto próximo. Como un oxímoron político, al que se olvide de acelerar, le quedará poca pista por delante.