«Vos fuiste el que te hacías el malo adentro del baile, vení a pelear». Esa provocación marcó el comienzo de la emboscada que terminó con el asesinato de Tomás Ezequiel Rojas (22), el joven oriundo de Cañuelas que murió la madrugada del pasado domingo 27 de septiembre tras recibir un impacto de piedra en la nuca a metros del cruce ferroviario de Ezeiza.
La investigación conducida por la fiscal Florencia Belloc y el secretario Federico Ricart, al frente de la UFI N.º 1 de Ezeiza, logró reconstruir cuadro por cuadro la secuencia a partir del registro de cámaras de seguridad y testimonios clave. Por el crimen permanecen privados de la libertad Gastón Ulises Saliega (19), Alan Gonzalo Montuelle (23), Tobías Uriel Juares Aglioni (21) y Ciro Emmanuel Rivas (18). Todos se negaron a prestar declaración indagatoria.
La instrucción judicial imputó formalmente a los cuatro miembros de la patota por los delitos de «lesiones leves en concurso real con homicidio, ambas figuras agravadas por haber sido cometidas con el concurso premeditado de dos o más personas».
Discusión en la disco, persecución a la carrera y ataque con hormigón
La reconstrucción fiscal determinó que el altercado comenzó a las 6:05 dentro del boliche Egipto, ubicado en la intersección de Ruta 205 y Sargento Cabral. Tras ser expulsados del local bailable, Saliega y Montuelle se reagruparon con Rivas y Juares Aglioni (denominados por la causa como «Grupo 1»).
A las 6:50, en una clara actitud de emboscada, el grupo agresor se parapetó en la esquina de Harguindeguy y Ruta 205 a la espera del paso de Rojas y sus tres amigos («Grupo 2»). Pese a que las víctimas ignoraron los insultos e intentaron alejarse cruzando el paso peatonal de las vías de la calle French, los atacantes los persiguieron a la carrera al grito de «Quédense quietos, sino los vamos a matar».
Tras acorralarlos, Saliega comenzó a golpear a uno de los jóvenes del grupo. Cuando Tomás Rojas intervino para proteger a su compañero e intentar replegarse, Alan Montuelle tomó de las vías del tren un bloque de hormigón de 875 gramos y se lo arrojó a menos de tres metros de distancia.
Traumatismo fatal: El proyectil impactó de lleno en la región occipital y cervical posterior izquierda de Rojas, causándole un traumatismo craneoencefálico grave que derivó en su deceso inmediato.
Posteriormente, los cuatro implicados huyeron de la escena. Rivas fue atrapado en las inmediaciones, mientras que los tres restantes cayeron tras una serie de allanamientos de urgencia. Tomás Rojas había estudiado en la Escuela Técnica N.º 1 de Cañuelas y trabajaba en albañilería y techado.

