Luego de que la jueza lomense Marta Pascual hiciera lugar a un hábeas corpus para suspender durante 60 días la aplicación del nuevo Régimen Penal Juvenil en la Provincia de Buenos Aires, Marcelo Brizuela, delegado de ATE del Centro Socioeducativo de Privación de la Libertad Ambulatoria (CSPLA) de Lomas de Zamora advirtió por las consecuencias negativas de la normativa en una estructura que no se encuentra en condiciones de brindar respuestas a la población de niños, niñas y adolescentes que depende de ella. «El sistema no está a la altura para acompañar en su tránsito a los jóvenes que se encuentran en privación de libertad. La realidad es que los pibes son el último eslabón de una cadena mucho más amplia», aseguró.
En diálogo con DiarioConurbano.com.ar, Brizuela ratificó el firme rechazo de los trabajadores del exCREU lomense al Régimen Penal Juvenil aprobado por el Congreso de la Nación en febrero pasado que, entre otros puntos, baja la edad de punibilidad a los 14 años de edad.
«La respuesta punitiva del Estado no está a la altura de lo que tiene que ver con el espíritu de nuestras leyes y de la Constitución nacional que contempla el interés superior del niño. El Estado debería diseñar políticas de inclusión social educativas para que los pibes puedan acceder a lo que no acceden en sus barrios», afirmó.
Lo cierto es que la inhabilitación temporal dictada por Pascual de la nueva normativa, no pone en tela de juicio la baja de la edad punibilidad propiciada por el nuevo Régimen Penal Juvenil, sino que señala la falta de infraestructura y recursos del Estado provincial para absorber el incremento de jóvenes que ingresarían al sistema.
Con este marco, la situación del exCREU lomense, descrito por el propio Brizuela, es al menos, preocupante. Instalaciones sin gas natural, problemas en los baños y en el sistema de agua, con 3 de 4 módulos en funciones, una población estimada en 60 menores en condiciones de hacinamiento, un eventual incremento en la cantidad de niños y adolescentes en el CSPLA pone en alerta a los trabajadores del lugar que desempeñan sus labores en un contexto de «absoluta precarización», de acuerdo a lo planteado por el dirigente de ATE.
«Construir más cárceles es echar más leña al fuego. Hay una desesperación latente por encarcelar a los pibes como respuesta a todo, que no viene de ahora, sino que ya desde los años 80′, en aquellos momentos con Thatcher y Reagan como referentes principales del enfoque punitivista del Estado. Para este Gobierno hoy es más fácil culpar a los pibes de la esquina que pensar en políticas de inclusión», aseguró.
«En vez de ofrecer políticas de contención ofrecen el encierro. El encierro tiene que ser para Adorni, Cerimedo, Caputo y Sturzenegger que lo único que han hecho es entregar al país», agregó.
Condiciones de precarización
A la par que Brizuela expresó su preocupación por las condiciones edilicias del CSPLA y la incapacidad del Estado de brindar un acompañamiento correspondiente a las infancias y adolescencias, también puso el foco en las condiciones que atraviesan los trabajadores del lugar, quienes aseguró que perciben un salario promedio de poco más de un millón de pesos, por jornadas de 12 horas y que, a pesar de haber trabajado y estar con la documentación correspondiente, pueden demorar hasta siete meses en percibir su primer pago.
«Maltratan a los trabajadores y no les dan una tarea fija. Terminan laburando gratis meses hasta poder cobrar. Uno de los principales responsables de toda la situación de precarización y de violencia laboral que sufrimos, porque nos han puesto a la policía para hacer control en los accesos, que antes lo hacían los propios trabajadores, es el director del CSPLA, Marcelo Pombo», denunció Brizuela.
A las jornadas extenuantes, los bajos salarios y la violencia laboral denunciada por el integrante de ATE se le suma el desgaste psicológico de los trabajadores que cumplen tareas en el CSPLA lomense y reclaman una mayor rotación en sus labores para atenuar los efectos sobre la salud.
«El trabajo tiene una fuerte carga que produce un desgaste prematuro por eso necesitamos instituciones chicas con rotación de funciones en los compañeros que van sufriendo el signo de desgaste. Lamentablemente lo pedimos muchas veces y nos lo dan a cuentas gotas», lamentó.

