El fútbol suele definirse por detalles y Temperley lo pagó de la manera más dolorosa. En su visita a Villa Crespo por la fecha 24 de la Primera Nacional, el Gasolero no pudo aguantar el empate y terminó cayendo por 1 a 0 ante Atlanta, tras un penal ejecutado por Nicolás Previtali en la agonía del encuentro.
Desde el pitazo inicial del árbitro Daniel Zamora, el trámite fue áspero, trabado y de mucha fricción en el mediocampo. Atlanta fue el que propuso un poco más en la primera mitad, pero chocó sistemáticamente contra la figura de Lisandro Morrone. El «uno» de Temperley se lució ahogándole el grito de gol a Alejandro Quintana y a Tomás Castro Ponce en un par de intervenciones clave.
Para colmo de males, antes del cierre del primer tiempo, el equipo dirigido por Nicolás Domingo sufrió una baja de peso: el delantero Facundo Krüger debió abandonar el campo de juego por lesión, cediéndole su lugar a Marcos Echeverría.
El desenlace fatal y lo que viene
En el complemento, la historia no varió demasiado. Con el correr de los minutos, el empate parecía ser un negocio redondo para Temperley en una cancha históricamente hostil, sumando un punto vital para mantenerse en los puestos de clasificación al Reducido.
Incluso, la visita tuvo su chance más clara con una media vuelta del ingresado Echeverría y reclamó un posible penal del arquero Francisco Rago sobre Pedro Souto que el árbitro dejó seguir.
Sin embargo, a los 42 minutos del segundo tiempo llegó el baldazo de agua fría. Una mano en el área de Oswaldo Pacheco derivó en la pena máxima para el local. Nicolás Previtali tomó la responsabilidad y, con total frialdad, cambió el penal por gol para sentenciar el 1 a 0 definitivo.
Con esta derrota, Temperley acumula su segunda caída consecutiva y cede terreno en la tabla de posiciones de la Zona B. Ahora, el Gasolero está obligado a rearmarse rápidamente y dar vuelta la página de cara a un duelo crucial: la próxima fecha recibirá nada menos que a Los Andes en una nueva edición del clásico del Sur, en el estadio Alfredo Beranger.
