A través de un duro comunicado en sus redes sociales, Gulliver, una de las fábricas de cerveza artesanal más importantes de Lomas de Zamora, anunció el cierre definitivo de sus puertas debido a la crisis económica. Tras 11 años ininterrumpidos de producción en el distrito, la planta industrial dejó de funcionar, dejando un saldo de 12 trabajadores desocupados entre puestos directos e indirectos.
«Lamentablemente hemos tenido que tomar la decisión de cerrar la fábrica. No es marketing, no es joda», expresaron con crudeza los responsables de la firma a través del mensaje de despedida. Desde la empresa radicada en la zona sur explicaron que la determinación se volvió inevitable ante el deterioro del poder adquisitivo: «La triste realidad nos golpea y nos obliga a tomar esta decisión. El consumo masivo está cada día más bajo y deteriorado».
Pandemia, inflación y una caída estrepitosa de las ventas
Los fundadores de la marca remarcaron el esfuerzo realizado durante el último período para intentar mantener los puestos de trabajo frente a los sucesivos contextos adversos de la economía nacional. «Hemos dado todo por sostener a Gulliver. Devaluaciones, pandemia, inflación; le pusimos el pecho a todas, pero nos terminaron ganando», lamentaron con pesar al hacer un balance de su trayectoria en la planta de la calle Molina Arrotea 1171.
La firma lomense concluyó su misiva pública agradeciendo el respaldo de la comunidad local, los clientes estables del Conurbano y la red de proveedores que formaron parte del proyecto productivo desde sus inicios. «Queremos agradecer a amigos, vecinos, clientes y proveedores que nos acompañaron durante estos 11 años de felicidad, buenas birras y encuentros. Fue un viaje muy lindo en su mayoría. Desde Molina Arrotea 1171 les mandamos un abrazo a todos», cerraron, marcando el fin de un ciclo para la cultura artesanal de Lomas de Zamora.
