Una conmovedora y multitudinaria muestra de fe, reclamo y compromiso social se adueñó de las calles de una de las zonas más postergadas de la región. Este viernes 26 de junio se llevó a cabo en Fiorito la marcha contra las adicciones, una movilización que congregó a centenares de personas bajo una consigna urgente: visibilizar un flagelo que destruye familias enteras y proponer vías de recuperación comunitaria.
La columna de manifestantes partió desde la estación ferroviaria y avanzó en peregrinación portando velas y antorchas hasta las puertas del Santuario de los Santos Latinoamericanos.
La elección de la jornada no fue azarosa. La convocatoria coincidió de forma estricta con la conmemoración del Día Internacional de la Lucha contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito de Drogas.
La iniciativa fue impulsada y organizada por la Fundación Vida Nueva —perteneciente a la red de los Hogares de Cristo de la Iglesia Católica— y contó con el fuerte respaldo institucional del obispo de la Diócesis de Lomas de Zamora, Monseñor Jorge Lugones, quien caminó junto a los vecinos y encabezó las oraciones durante todo el trayecto.
Fiorito y Budge, el epicentro de una problemática estructural
La realización de la marcha puso sobre la mesa una realidad insoslayable que golpea de lleno al Conurbano sur. Lo cierto es que las localidades de Villa Fiorito e Ingeniero Budge constituyen los dos polos de mayor consumo y conflictividad relacionados al narcomenudeo en todo el partido de Lomas de Zamora.
Si bien las crónicas policiales dan cuenta casi a diario de búnkeres desbaratados y kioscos de transa desmantelados por la Policía, las organizaciones civiles advierten de forma unánime que el abordaje puramente represivo no es suficiente. La problemática de las sustancias es un flagelo estructural que arrasa de manera sistemática no solo con la salud de los adictos, sino que desestructura por completo a sus familias y a todo el entorno barrial.
Frente a este complejo panorama, desde la Fundación Vida Nueva expresaron un mensaje de contención y trinchera: «Con esta marcha en este día tan simbólico y particular, queremos llevar esperanza a cada uno de los jóvenes que consumen y creen que no hay salida». Cabe destacar que los Hogares de Cristo son espacios de la Iglesia que intentan reparar las urgencias en ámbitos de extrema vulnerabilidad social. Allí donde las agencias del Estado no llegan o no logran involucrarse a tiempo, estas redes acogen cotidianamente a centenares de personas en situación de consumo y marginalidad.
Una caminata con antorchas hasta las cercanías del UPA
Punto de encuentro vecinal: El inicio de la concentración se pactó a las 18:00 horas en el predio de lo que anteriormente funcionaba como la estación de trenes de Fiorito. En ese punto neurálgico del barrio se congregaron referentes de diferentes ONG locales, trabajadores de los hogares, vecinos autoconvocados, personas en proceso de recuperación y familiares de adictos en una convocatoria completamente abierta.
Una vez consolidada la densa columna, se encendieron las antorchas y las velas para dar comienzo a la caminata. La procesión avanzó pacíficamente por las arterias comerciales y residenciales de Fiorito con destino al Santuario de los Santos Latinoamericanos, ubicado en las inmediaciones de la Unidad de Pronta Atención (UPA).
