Los números macroeconómicos chocan de frente contra la realidad de la calle y las persianas bajas en los centros comerciales del Conurbano. El mercado laboral argentino consolidó su tendencia a la baja en marzo con la pérdida de otros 11.000 puestos de trabajo formales, dejando en evidencia que la recesión continúa devorándose el empleo registrado.
Un informe elaborado por el Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP) de la Universidad de Buenos Aires (UBA) encendió las alarmas al revelar que, desde noviembre de 2023, ya se destruyeron 217.000 empleos asalariados del sector privado. El retroceso es tan marcado que el nivel actual de empleo en blanco retrocedió a los valores de junio de 2022, borrando de un plumazo años de lenta recuperación.
El salario mínimo, pulverizado a niveles de la gran crisis
El dato más alarmante del relevamiento académico se centra en el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM). Según los economistas de la UBA, el poder adquisitivo del sueldo básico arrastra una caída del 39,7% entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, una de las mayores de las que se tenga memoria en las últimas décadas.
La licuadora salarial, que comenzó con derrumbes del 15% en diciembre de 2023 y del 17% en enero de 2024, llevó al salario mínimo real a perforar un piso histórico: hoy vale menos que durante el colapso de la Convertibilidad en el año 2001. Si se lo compara con el pico histórico alcanzado en septiembre de 2011, el sueldo mínimo actual representa apenas un tercio (una pérdida del 66,5%) de lo que supo ser.
Si bien los salarios privados registrados mostraron un leve «respiro» con una mejora del 1,3% real en abril según el SIPA, los investigadores aclararon que este rebote puntual está lejísimos de compensar la pérdida acumulada en el bolsillo de los trabajadores.
Persinas bajas: la desaparición de 26 mil empresas
La otra cara de la desocupación es la muerte de las unidades productivas. De acuerdo con los registros oficiales del Sistema de Riesgos del Trabajo (SRT), la destrucción de empresas empleadoras acumula 25 meses consecutivos de caída interanual, anotando su peor racha histórica.
Solo durante el mes de marzo desaparecieron 2.011 empresas. Al hacer la cuenta larga, bajo la actual gestión de Javier Milei ya dejaron de existir 26.448 firmas empleadoras, un golpe letal para el tejido pyme del país. Esta debacle arrastró también a 22.446 trabajadoras de casas particulares que se quedaron sin su fuente de ingresos en el último año.
El informe detalla que la crisis golpea con asimetría: mientras las grandes corporaciones logran sostener o ampliar levemente sus plantillas, las pequeñas empresas se desangran reduciendo personal o quebrando.
La industria y el comercio, en la lona
Al analizar los sectores más afectados, la industria manufacturera lidera el ránking del desastre con una baja interanual del 4,5%, lo que significó la desaparición de 2.167 fábricas. Un ejemplo de esto es el sector metalúrgico (ADIMRA), cuya producción cayó un 5,1% en mayo y trabaja a un alarmante 39,8% de su capacidad instalada, uno de los niveles más bajos de su historia.
Por su parte, el comercio sintió el impacto directo del freno al consumo con la pérdida de 5.145 firmas (-3,5%). El campo (-1.179 empresas) y la construcción (-425 empresas) completan el mapa de un derrumbe generalizado que la timba financiera o el repunte aislado de la minería no logran contener en el día a día de los bonaerenses.
