En un contexto donde el autoempleo y la creatividad se consolidan como las principales banderas de las nuevas generaciones en el Conurbano, una historia de superación local acaparó las miradas de los vecinos de la región. Con tan solo 23 años, Mechi Martínez, una joven vecina de la localidad de Temperley, demostró que sabe muy bien lo que hace: hace un año fundó su propio proyecto de pastas de diseño casero y, la semana pasada, dio el gran salto a la masividad al presentarse en el reconocido canal de streaming Olga, donde cocinó en vivo en el programa Tarde de Tertulia (TDT).
La viralización de sus particulares ravioles teñidos con los colores de la bandera nacional bajo la marca «Mechipastas» provocó un estallido de interacciones en las plataformas digitales, lo que se tradujo de forma inmediata en una avalancha de nuevos seguidores y un fuerte incremento de pedidos provenientes de distintos barrios de Lomas de Zamora y hasta de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
«Lo de Olga surgió porque siempre miro el programa. Los chicos de la conducción además son oriundos de Lomas, así que me animé a escribirles por privado. Enseguida se comunicó la productora y fui hasta la esquina del canal a mostrar mis ravioles; lo que no me imaginaba era que nos íbamos a poner a cocinar en vivo y a degustar ahí mismo en el estudio«, detalló Mechi con entusiasmo sobre la experiencia vivida el jueves pasado.
Formación profesional y la decisión de «jugársela» sola
Mechi es Licenciada en Gastronomía y encarna el perfil de los emprendedores que combinan la pasión artesanal con la rigurosidad académica. Para potenciar el negocio que comanda en solitario, la joven continúa estudiando y se encuentra a tan solo cuatro materias de recibirse de una segunda carrera: la Licenciatura en Calidad e Inocuidad Alimentaria. “Prepararse también es parte del trabajo diario”, apuntó.
El crecimiento de la demanda la obligó a tomar decisiones firmes para su futuro laboral. «Tenía dos trabajos en paralelo, pero hace dos meses me la jugué por completo a ponerle toda la energía a mi propio emprendimiento. Por el momento me manejo bajo la modalidad de producción a pedido, con entregas bajo el sistema de take away (retiro por domicilio) y envíos a domicilio», explicó respecto de la logística que hoy copa el living de su vivienda familiar en Temperley.
Rellenos bien «argentos» en un año mundialista
Al momento de explicar el origen de las pastas que simulan la insignia patria, la cocinera detalló que busca incursionar en estéticas disruptivas dentro de la cocina tradicional porque le resulta divertido. Con el impulso del actual año mundialista, incorporó los colores celeste y blanco a la masa, combinándolos con rellenos con una fuerte impronta local.
Entre sus opciones más requeridas se destaca la versión criolla con roast beef, provoleta y cebolla caramelizada, como así también una alternativa veggie elaborada a base de batata asada, queso crema y romero fresco. A partir de la exposición en la pantalla de Olga, la cuenta de Instagram @mechi.pastas sumó cientos de clientes que la desafían con pedidos personalizados, como el caso de una vecina que le encargó ravioles con los colores del Club Atlético Boca Juniors para un aniversario.
Herencia gastronómica en la sangre: A pesar de su presente, Mechi confesó que de chica no demostraba una vocación marcada por las ollas: «Cuando terminé el colegio secundario fue como que algo me bajó de la nada y decidí estudiar gastronomía; en mi familia todos se sorprendieron». Sin embargo, el arte culinario estaba arraigado en su historia: su abuelo paterno —a quien no llegó a conocer— era cocinero y dueño de una rotisería, y su padre siempre fue el encargado de cocinar en el hogar.
Para hacer frente a las jornadas de alta producción, la joven cuenta con el apoyo constante de sus padres y la colaboración de sus amigas de la facultad, a quienes define como su red de contención. De cara al futuro, los horizontes de la emprendedora de Temperley apuntan a mudarse a un taller propio de elaboración a gran escala. «Emprender requiere de muchísimo esfuerzo, pero hay que animarse, ir por más y no bajar los brazos. Muchas veces las cosas no salen como queremos y aparecen los miedos, pero hay que desafiar los propios límites», aconsejó de cara a los jóvenes de la zona sur que proyectan iniciar su propio camino laboral.
