En lo que significó el último compromiso oficial del semestre, Lanús sufrió un durísimo revés que echó por tierra uno de los grandes objetivos trazados a comienzos de año. En el marco de los 16avos de final de la Copa Argentina, el conjunto conducido por Mauricio Pellegrino no pudo hacer pie y se despidió de manera tempranera del certamen federal, luego de caer derrotado por 2 a 1 frente a Instituto de Córdoba en el Estadio Marcelo Bielsa de la ciudad de Rosario.
El trámite del encuentro se resolvió de la forma más dolorosa para el elenco del sur del Conurbano. Cuando el cronómetro ya marcaba el tiempo de descuento y todo parecía indicar que la clasificación a los octavos de final se definiría desde la tanda de los penales, el ingresado Jeremías Lázaro frotó la lámpara y convirtió un golazo de tiro libre. El volante de la «Gloria» aprovechó una innecesaria infracción cometida por la defensa granate en las cercanías del área y clavó la pelota de forma milimétrica en el ángulo, sentenciando la historia a favor de los cordobeses.
Un primer tiempo para el olvido y la reacción en el complemento
A rasgos generales, el rendimiento colectivo de Lanús estuvo lejos de ser el ideal. El equipo se mostró inconexo y fue superado futbolísticamente por Instituto, especialmente durante una etapa inicial en la que el conjunto de Alta Córdoba manejó los hilos del partido, traduciendo ese mejor semblante en el marcador a través de un gol del delantero John Córdoba, con el que se fueron al descanso en ventaja.
Obligado por el resultado adverso y la urgencia de la eliminación, Pellegrino movió las piezas de cara al complemento. El «Granate» adelantó sus líneas, se paró decididamente en campo rival y asumió el control del balón. Sin embargo, esa superioridad territorial no se tradujo en claridad conceptual: a Lanús le costó horrores hilvanar juego asociado y generar situaciones de peligro real de cara al arco defendido por Manuel Roffo, ante un Instituto que se replegó y se dedicó exclusivamente a cuidar la diferencia, una postura que se profundizó luego de que ambos equipos se quedaran con 10 futbolistas por sendas expulsiones.
Empate agónico y la frustración final
A pesar de la alarmante falta de ideas, la constante ambición de Lanús de ir a buscar el partido tuvo su recompensa sobre el cierre del encuentro. A los 35 minutos de la segunda mitad, Lucas Besozzi apareció para estampar el festejado 1 a 1 que le devolvía el alma al cuerpo a los hinchas que viajaron a Santa Fe.
Pero la alegría terminó siendo efímera. En el tercer minuto de adición, la excelsa pegada de Lázaro sepultó por completo las ilusiones del club de Guidi y Ramón Cabrero. Con este frustrante resultado a cuestas, el plantel de Lanús iniciará de manera inmediata su período de vacaciones y la dirigencia, en conjunto con el cuerpo técnico de Pellegrino, deberá sentarse a planificar el armado del equipo para lo que viene en la segunda parte del año.
